Al inicio de las operaciones de este 21 de septiembre, el euro se sitúa en 67,56 pesos dominicanos. Esta cifra marca un ligero incremento del 0,12% en comparación con el cierre previo, cuando la moneda europea se cotizaba en 67,47 pesos.
A pesar de este repunte inmediato, el euro ha enfrentado una tendencia a la baja en periodos más amplios, registrando una caída del 0,52% en la última semana y un descenso del 8,86% en su comparación interanual. El mercado presenta actualmente una volatilidad del 26,87%, un nivel que supera ampliamente la referencia del 12,64%, lo que indica un escenario de inestabilidad para el tipo de cambio.
Perspectivas de crecimiento y estabilidad económica
De cara al año 2026, la República Dominicana muestra un panorama económico alentador. Según un reporte de la firma UBS Financial Services, se espera que el crecimiento real del Producto Interno Bruto (PIB) se acelere hasta alcanzar el 4%. Este avance estaría impulsado por un entorno internacional más favorable y la aplicación de tasas de interés más bajas.
El informe destaca que la estabilidad política y las políticas orientadas al mercado serán pilares para mantener el dinamismo económico del país. Se anticipa que la reducción de las tasas de interés estimulará la inversión y la demanda interna, mientras que la recuperación del sector turístico se verá beneficiada por una mayor estabilidad en el exterior.
Gestión fiscal y proyecciones del Banco Central
En cuanto a la administración de las finanzas públicas, el Gobierno dominicano mantiene un enfoque activo para fortalecer la economía. Tras la aprobación de un presupuesto suplementario que incrementó el gasto de capital en 0,4% del PIB para 2025, las proyecciones del Ministerio de Hacienda para 2026 apuntan a un déficit fiscal global del 3,2% del PIB y un superávit primario del 0,5%.
Respecto al comportamiento de la moneda, el Banco Central de la República Dominicana estima que el tipo de cambio rondará los 66,35 pesos en septiembre de 2026, con una posible tendencia hacia los 69,15 pesos un año después. Este movimiento se encuentra sujeto a las decisiones de política monetaria del Banco Central local y de la Reserva Federal de Estados Unidos, además de la demanda interna de divisas.
Finalmente, la firma UBS proyecta que la inversión extranjera directa se mantendrá entre el 3,5% y el 4,0% del PIB, con sectores como el turismo, la energía y el inmobiliario como motores principales. Aunque se advierten riesgos por factores climáticos o de gobernabilidad, la visión general para la economía nacional permanece optimista.

