El bailarín dominicano Johan Mancebo, originario del sector de Cristo Rey, se ha consolidado como una figura de alto nivel en la danza clásica al desempeñarse actualmente como primer bailarín en el Cleveland Ballet de Estados Unidos. Su ascenso desde las calles de Santo Domingo hasta los escenarios más exigentes del mundo es una historia de resiliencia y talento que lo ha llevado a recorrer diversos países.
Mancebo, quien ya había dejado huella en Europa durante su paso por el Teatro de Ballet Sibiu en Rumanía entre 2019 y 2023, ha logrado triunfar en giras por naciones como Alemania, Italia, Bélgica y Turquía. Su éxito actual en el mercado estadounidense representa un hito para el arte dominicano en el extranjero.
Un inicio entre prejuicios y retos
La carrera del artista comenzó en 2006 gracias a un proyecto de la Escuela Nacional de Danza (Endanza) que buscaba integrar a jóvenes de sectores vulnerables. Mancebo recuerda que el ingreso al mundo del ballet no fue sencillo, pues al principio ni siquiera sabían qué disciplina practicarían.
“Nos dijo: ‘los vamos a llevar a un lugar donde van a hacer actividad física, y si ustedes soportan bien, los van a premiar’. No nos dijeron que era ballet”
Además de la falta de conocimiento inicial, el joven enfrentó el estigma social en su barrio y la presión de su entorno religioso. En aquel entonces, el pastor de su iglesia afirmaba que la danza no era una actividad permitida por Dios, lo que casi provoca que abandonara su formación.
“Yo lo quise dejar porque el pastor decía que la danza no era de Dios… Yo seguí porque mi mamá es la que manda”
Superación y ascenso profesional
Tras superar una lesión por estrés en la tibia a los 21 años, Mancebo decidió buscar oportunidades fuera de la República Dominicana para asegurar su futuro profesional. Su camino internacional incluyó una estancia en Puerto Rico y una beca para estudiar en España, donde se destacó como solista.
Actualmente, comparte no solo su pasión sino también su vida sentimental con la también bailarina dominicana Gabriela Checo. Ambos forman pareja y trabajan juntos en el Cleveland Ballet, un logro poco común en la danza profesional.
“Es una bendición porque tú estás con una persona que realmente te puede entender. Entendemos el cansancio, entendemos el sacrificio, entendemos la resiliencia de hacer una actividad física diaria donde tú combates tus miedos y tus inseguridades”
Un llamado al apoyo cultural en la isla
A pesar de su éxito, el bailarín no ha ignorado la situación de sus colegas en su tierra natal. Mancebo ha señalado la falta de espacios laborales y audiciones públicas que permitan a los nuevos graduados ejercer su profesión en el país.
“Imagínate que un graduando que ya culminó sus estudios quiere incursar en el marco laboral… Si tú no tienes dónde trabajar, ¿cómo ejerces la carrera?”
El artista hizo un llamado a las autoridades para que se creen políticas culturales que garanticen salarios dignos y oportunidades reales de crecimiento para los talentos locales.
