La reciente revelación de la Policía Nacional sobre la existencia de 53,877 órdenes de arresto pendientes ha encendido las alarmas sobre el posible aumento de muertes violentas en el país. Este dato surge en un contexto crítico, tras un mes de septiembre que cerró con un récord de más de 40 personas eliminadas, lo que reaviva el cuestionamiento sobre la efectividad del sistema judicial y la práctica de los denominados “intercambios de disparos”.
La situación es alarmante, pues se estima que el número de fallecidos en estos enfrentamientos durante los últimos 30 años supera por más de 3,000 a los caídos en la Revolución de Abril de 1965. Además, las cifras de muertes en supuestas “acciones legales” policiales podrían alcanzar las 8,000 personas desde 1996, sumándose a otras estimaciones que sitúan cerca de 5,000 fallecidos en periodos de levantamiento cívico-militar y procesos de reconciliación.
Fallas en el sistema de justicia y la “puerta giratoria”
El debate se centra en la responsabilidad compartida entre la Policía, la Fiscalía y el Poder Judicial. Se critica la existencia de una “puerta giratoria” que permite que sospechosos, investigados y personas ya condenadas regresen rápidamente a las calles. Esta dinámica es cuestionada ante casos como el de Alias Babo, vinculado a un asalto al humorista Kenny Grullón, quien presenta registros delictivos recurrentes entre 2020 y 2024.
La falta de investigaciones profundas por parte del Ministerio Público sobre las circunstancias de las detenciones y liberaciones plantea dudas sobre si el problema radica en la incompetencia o en la corrupción de los funcionarios encargados de impartir justicia. El análisis sugiere que, ante la incapacidad de investigar, se opta por el camino de la ejecución, lo cual constituye una acción ilegal.
El impacto en la violencia de género
Un detalle preocupante dentro de la lista de los 53,877 buscados es la naturaleza de los delitos. Se ha identificado que un tercio de estas órdenes, correspondientes a 17,635 casos, están relacionadas con violencia intrafamiliar. Esto genera una preocupación adicional, ya que este tipo de delitos difícilmente se resuelven en enfrentamientos policiales, pero incrementan el riesgo de asesinatos de mujeres.

