Desde el pasado 31 de julio de 2026, el sacerdote jesuita de origen cubano, Jorge William Hernández, S.J., se desempeña como el nuevo provincial de la Compañía de Jesús para la región del Caribe. El nombramiento, que tuvo lugar en la Casa de Ejercicios Manresa Loyola en Santo Domingo, marca un hito al ser Hernández el primer cubano en liderar esta nueva demarcación religiosa que abarca diversos territorios de la región.
La llegada de Hernández a este cargo ocurre en un contexto complejo para la isla de Cuba, donde la escasez y la incertidumbre social marcan el día a día. Su gestión tendrá la responsabilidad de integrar las misiones de países de habla inglesa y española, además de enfrentar la disminución de nuevas vocaciones religiosas y mantener el compromiso con la justicia social en la zona.
Trayectoria y vínculo con la República Dominicana
El sacerdote, oriundo de Caraballo en Mayabeque, cuenta con una sólida trayectoria en la región. Entre sus roles previos destacan su labor como director del Colegio Loyola en Santo Domingo entre 2017 y 2023, y su paso por la dirección nacional de los Centros Loyola Fe y Cultura en Cuba. Asimismo, dejó huella en el ámbito social dominicano al presidir en 2021 el Consejo Directivo del Centro de Atención Integral para la Discapacidad (CAID).
Su estrecha relación con la República Dominicana ha facilitado la creación de lazos de fraternidad con el pueblo dominicano, lo que le ha ganado un aprecio especial en el país. Durante su tiempo en Santo Domingo, también se desempeñó como delegado del provincial para la sección dominicana y vicario parroquial en la comunidad de Santísima Trinidad.
Desafíos de la nueva provincia caribeña
La misión de Hernández implica coordinar un cuerpo apostólico diverso que incluye a Guyana, Jamaica, Trinidad y Tobago, Cuba, Miami, Haití y la República Dominicana. Durante la eucaristía de su toma de posesión, el nuevo provincial destacó la importancia de la unidad sobre la uniformidad en una región con contextos tan variados.
«Esta eucaristía nos reúne, amigos en el Señor de la Compañía, provenientes de Guyana, Jamaica, Trinidad y Tobago, Cuba, Miami, Haití y la República Dominicana. Diferentes lenguas, culturas y contextos de misión. Y, sin embargo, un solo cuerpo apostólico. Nuestra región del Caribe tiene muchos desafíos comunes; también existen algunos particulares. No es tan importante la uniformidad, sino la unión: el amor a Cristo, la disponibilidad para la misión, la obediencia al Espíritu. Y la tarea de todos nosotros es ser ese cuerpo generoso, disponible y unido. Una Provincia no se acompaña sin desgaste, sin tensiones, sin noches de incertidumbre. Acompañar para mayor gloria de Dios significa precisamente eso: que aun en el desgaste, la brújula apunta al mismo norte».
Como parte de la transición, el anterior provincial, el P. Martin Lenk, aceptó trasladarse a Cuba para coordinar la red de Centros Loyola en la isla, reforzando la presencia de la orden en el territorio cubano.

