Marruecos avanza en su objetivo de convertirse en un centro global de tecnologías verdes tras la aprobación de un préstamo de 100 millones de euros por parte del Banco Africano de Desarrollo (BAD) para la gigafactoría Gotion Power Morocco. Esta inversión refuerza el papel del país norteafricano como un actor clave en la transición energética del continente africano, impulsando la fabricación de baterías para vehículos eléctricos y la producción de energías limpias.
Impulso a la industria de baterías eléctricas
El BAD otorgó el préstamo a la empresa Gotion Power Morocco para desarrollar una plataforma de fabricación de baterías de fosfato de hierro y litio, que se ubicará en la zona franca de Rabat-Salé-Kenitra. La gigafactoría abarcará toda la cadena productiva, desde la fabricación de materiales para cátodos hasta el ensamblaje final de las celdas, generando más de 600 empleos directos y elevando la integración local al 70%. Se espera que la instalación tenga una capacidad inicial de 10 gigavatios-hora, con miras a alcanzar los 100 gigavatios-hora a largo plazo.
Además, el BAD prevé movilizar hasta 141 millones de euros adicionales junto con otros socios financieros para respaldar este proyecto inédito en África y Oriente Medio, liderado por la empresa china Gotion High-Tech, uno de los mayores fabricantes mundiales de baterías. La planta también favorecerá la valorización de minerales estratégicos, consolidando a Marruecos como un polo regional de energías limpias.
Potencial en hidrógeno verde y energía solar
Marruecos cuenta con condiciones naturales favorables, como 3.000 horas de sol al año en el sur y vientos constantes en el litoral atlántico, que lo posicionan como un puente natural entre Europa, África y América. El país se sitúa entre los líderes africanos en la economía del hidrógeno verde, junto a Egipto, Namibia y Sudáfrica, con proyecciones oficiales de inversiones cercanas a 10.000 millones de dólares, orientadas principalmente a la exportación de amoníaco verde.
Este avance es resultado de más de dos décadas de esfuerzos, iniciados con el Plan Solar Marroquí en 2009, que incluye el complejo solar Noor Ouarzazate como símbolo de la transformación. La estrategia nacional también se centra en el programa “Oferta de Marruecos”, que busca atraer inversión integrada en energías renovables y producción de hidrógeno, con el respaldo del grupo OCP para impulsar la descarbonización y el desarrollo tecnológico.
Desafíos en el camino hacia el liderazgo verde
A pesar de los avances, Marruecos enfrenta obstáculos significativos. Entre ellos, los riesgos geopolíticos derivados de la disputa del Sáhara, donde se concentran parte de los proyectos de hidrógeno verde. También destaca el reto hídrico, ya que la electrólisis requiere agua en un país con estrés hídrico, lo que obliga a recurrir a la desalinización, incrementando costos y complicando el equilibrio entre industria, agricultura y consumo humano.
La competencia internacional con otros hubs africanos como Egipto, Namibia y Sudáfrica exige mejorar la competitividad del Reino. Además, la realidad del carbón como fuente relevante de la producción eléctrica marroquí refleja el desafío de acelerar la descarbonización interna al mismo ritmo que la exportación de energía verde. La dependencia de la demanda europea, la financiación internacional y la gobernanza local son factores clave para transformar las inversiones en beneficios económicos sostenibles y empleo cualificado.

