El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, calificó este viernes a la Corte Penal Internacional (CPI) como una institución “francamente ilegítima”, durante una reunión del Gabinete de gobierno en Camp David. El funcionario celebró la salida de varios países, entre ellos Venezuela, del tribunal con sede en La Haya, al tiempo que anunció iniciativas para limitar su alcance.
Las declaraciones de Rubio se producen días después de la visita a Washington del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quien tiene una orden de aprehensión emitida por la CPI. Dado que Estados Unidos no es parte del Estatuto de Roma, las autoridades federales no aplicaron el arresto durante su estancia.
Críticas a la jurisdicción y reformas rechazadas
El jefe de la diplomacia estadounidense cuestionó las competencias del tribunal para procesar a mandatarios de países que no forman parte del tratado fundacional. “Intentamos promover reformas y pedimos que nos escucharan, pero se negaron; son muy arrogantes”, declaró Rubio, según reportó la agencia Efe. Advirtió que Washington impulsará “una iniciativa para intentar realmente poner a esa Corte en vereda”.
Rubio sostuvo que el cuestionamiento a la CPI no es exclusivo de Estados Unidos y destacó que naciones como Venezuela han optado por desligarse de su jurisdicción. Señaló que la actuación del organismo representa una extralimitación legal sobre naciones soberanas no firmantes.
Riesgo para militares y líderes estadounidenses
El secretario de Estado argumentó que la CPI podría actuar contra personal estadounidense. “La Corte Penal se vuelve ilegítima; incluso si uno no es miembro de dicha Corte, pueden ir tras uno. Y lo que esto significa literalmente para el futuro es que los militares estadounidenses, los líderes políticos y otras personas podrían verse objeto de una acusación formal por parte de esta Corte Penal Internacional”, manifestó.
Coalición contra el extremismo de izquierda
En su balance ante el Gabinete, Rubio también destacó un encuentro diplomático en Washington con delegaciones de más de 60 naciones centrado en combatir el terrorismo internacional y la radicalización ideológica. “Reunimos a 60 países con la esperanza de crear una coalición sólida para combatir el terrorismo violento de extrema izquierda, enfrentarlo directamente y llamarlo por su nombre; creo que lograremos consolidar una alianza fuerte en este sentido”, concluyó.

