Unas 350 experiencias relacionadas con el aceite de oliva forman parte del proyecto Oleoturismo España, una iniciativa de la Asociación Española de Municipios del Olivo (AEMO) que busca atraer al público internacional. Financiado con fondos europeos y la colaboración de nueve diputaciones provinciales, el proyecto pretende posicionar al oleoturismo como una alternativa al modelo de sol y playa, especialmente durante los meses de verano.
El director general de AEMO, José María Penco, explicó que, aunque el oleoturismo suele asociarse más a la época de recolección a partir de octubre, durante el verano muchos sitios permanecen abiertos y ofrecen servicios acondicionados. Las actividades van desde visitar una almazara hasta participar en un “tardeo” en un olivar, catar aceite de oliva en un restaurante o disfrutar de un tratamiento con aceites esenciales en un hotel.
Penco señaló que el aceite de oliva es un “producto ganador” que puede atraer a parte de los cien millones de turistas extranjeros que España espera recibir este año. “Es un turismo temático, experiencial y ligado a la gastronomía y al producto estrella de la agricultura española que es el olivo, un árbol que enamora mucho a la gente”, añadió.
Una oportunidad para el desarrollo rural
La entrada en el circuito turístico internacional representa una oportunidad de negocio para complementar los ingresos de las zonas productoras, que enfrentan problemas de rentabilidad en la producción de aceite. El secretario general del Consejo Regulador de la Indicación Geográfica Protegida (IGP) Aceite de Jaén, Miguel Soto, afirmó que el oleoturismo es una “alternativa de turismo interior para poner en valor” la región.
Soto destacó que el maridaje del aceite con otros productos y la organización de catas se pueden combinar con actividades artísticas, y apuesta por impulsar la promoción dentro de la provincia. “Al final Jaén es la gran desconocida, pese a sus dos ciudades Patrimonio de la Humanidad (Úbeda y Baeza), sus tres parques naturales, la mayor concentración de castillos y la integración de su cultura con el turismo”, comentó.
Un escaparate hacia el exterior
Aunque el turismo en estos lugares suele ser nacional, poco a poco llegan visitantes de otros países. Un ejemplo es el proyecto Oro La Senda en La Solana (Ciudad Real), una empresa familiar rodeada de olivares propios. Su consejero delegado, Manuel Jaime, explicó que las experiencias van “más allá de la visita tradicional a una almazara” e incluyen catas profesionales de AOVE ecológico, degustaciones de productos innovadores y actividades vinculadas a la gastronomía manchega.
El proyecto no se detiene en verano, donde aprovechan las horas de menos calor para organizar cenas y catas. Además de recibir a turistas españoles, estadounidenses, franceses y australianos, están trabajando para crear una red internacional de viajes desde Indonesia. “El turismo internacional tiene mucho potencial porque hay experiencias que se pueden contratar desde cualquier punto del mundo y aquí hacemos que sea algo único”, sostuvo Jaime.

