La reciente determinación del Gobierno dominicano de ordenar la salida de nueve funcionarios de la diplomacia cubana y sus familiares ha desatado una ola de críticas por parte de diversos sectores políticos y sociales. Los detractores de la medida advirtieron que esta acción podría afectar las relaciones históricas que mantiene la República Dominicana con la nación cubana.
Reacciones de líderes políticos
Guillermo Moreno, quien encabeza el partido Alianza País, sugirió que la decisión responde a exigencias provenientes del gobierno de Estados Unidos. En una línea similar, Minou Tavarez Mirabal, representante del Partido Opción Democrática, señaló que la orden parece ser una instrucción externa, comentando: «A mi me parece que responde a una orden porque está ocurriendo con otros países que forman parte del escudo de las Américas. Me preocupa que tengamos una política exterior tan vasalla».
Por su parte, el Partido Comunista del Trabajo (PCT) calificó el evento como una «vergüenza monumental». La organización denunció que este hecho representa un retroceso en la soberanía del país al actuar, según su postura, bajo las directrices de la administración estadounidense. El grupo añadió que la medida es parte de una estrategia de Washington en la región, afirmando que: «Resulta evidente que la medida del Gobierno dominicano solo tiene sentido en el marco de la gran ofensiva del imperialismo norteamericano en América Latina y el Caribe como refugio ante su declive como potencia imperial».
Cuestionamientos sobre la transparencia
El Frente Amplio también se pronunció en contra de la medida, calificándola de injustificada y señalando la falta de claridad en los motivos oficiales. La organización cuestionó que las autoridades no hayan ofrecido una explicación detallada al pueblo dominicano sobre las razones que motivaron la expulsión de los diplomáticos.
María Teresa Cabrera, presidenta de dicha agrupación, enfatizó la necesidad de mayor transparencia en los asuntos de Estado, señalando que: “La invocación de la Convención de Viena no puede convertirse en un argumento para mantener en absoluto secreto una decisión política y diplomática de tanta trascendencia”.

