El académico y diplomático Josué Fiallo advirtió que el uso de espacios de comunicación para promover insultos, burlas por orientación sexual o ataques por nacionalidad no constituye censura, sino una falta de responsabilidad profesional. En su análisis, Fiallo señala que ciertos foros han convertido la preocupación legítima por la migración en un escenario de deshumanización y ataques directos.
El especialista detalló que se han observado conductas preocupantes en la radio nacional, donde se han utilizado términos degradantes y se ha presentado el antihaitianismo como un derecho, lo cual afecta la imagen internacional de la República Dominicana. Fiallo enfatizó que la soberanía y el control fronterizo son temas de política pública que deben debatirse con altura y no mediante la humillación.
Impacto de la desinformación y el odio
Según el autor, el problema no radica únicamente en quien emite los comentarios, sino en una cadena de responsabilidades que incluye a los dueños de los medios, los anunciantes que financian estos contenidos y el público que los viraliza. Advirtió que la violencia colectiva suele iniciar con la degradación verbal de un grupo, reduciendo el costo moral de maltratarlo, citando como ejemplos históricos de las consecuencias de este tipo de discursos.
Fiallo subrayó que este tipo de ambientes expulsan de la conversación a las voces responsables, como académicos, médicos o empresarios, dejando el espacio dominado por quienes gritan más en lugar de quienes tienen la información veraz. Además, alertó que los jóvenes están recibiendo una lección peligrosa donde la vulgaridad se confunde con la franqueza.
Llamado a la ética profesional
El diplomático hizo un llamado directo a los dueños de medios y programadores para que establezcan códigos editoriales estrictos. Afirmó que “Establecer códigos editoriales, exigir evidencia, impedir ataques por nacionalidad u orientación sexual y retirar espacio a quien persiste en cruzar esas líneas no es censura. Es responsabilidad profesional.”

