El sistema democrático en la República Dominicana enfrenta un panorama de debilitamiento, según revelan datos recientes que muestran una caída en la confianza de la población hacia este modelo de gobierno. De acuerdo con los resultados del Latinobarómetro 2026, la preferencia de los dominicanos por la democracia descendió del 55 % registrado en 2024 a un 47 % en el presente año, lo que significa que más de la mitad de los ciudadanos ya no considera que este sistema sea preferible a otras formas de gestión política.
Contexto histórico y desafíos sociales
La democracia dominicana, aunque establecida constitucionalmente como el motor del desarrollo, la justicia y la equidad, es todavía un sistema joven que ha luchado por superar obstáculos estructurales. A pesar de los avances, persisten retos significativos en áreas críticas como la calidad educativa, la atención sanitaria, la reducción de la pobreza y la obtención de salarios que garanticen una vida digna para la población.
El análisis histórico subraya que el país ha superado periodos de autoritarismo extremos, como la dictadura de Rafael L. Trujillo entre 1930 y 1961, y las etapas de inestabilidad bajo el mandato de Joaquín Balaguer, marcadas por el abuso de poder y fraudes electorales. Estos antecedentes sirven como recordatorio de los riesgos que implica la pérdida de las libertades fundamentales y la concentración de decisiones en una sola figura política.
Tendencias globales y el auge de liderazgos autoritarios
El retroceso en la confianza democrática no es un fenómeno aislado de la República Dominicana, sino que coincide con una tendencia regional y global. Se observa un creciente interés por figuras y gobiernos que operan fuera de los esquemas democráticos tradicionales, mencionando casos en países como Chile, El Salvador, Argentina, Colombia, Brasil y Estados Unidos.
Este fenómeno se ve alimentado por la desvalorización de la división de poderes, la falta de respeto hacia los medios de comunicación y la influencia de las redes sociales, las cuales suelen simplificar problemas complejos y promover discursos de “mano dura”.
Llamado a la reflexión institucional
Ante este escenario, se plantea la necesidad urgente de que los partidos políticos, el sector empresarial, la sociedad civil, los intelectuales y los gobernantes analicen la situación para evitar un descenso mayor del sistema político. Se advierte que el uso de plataformas digitales por parte de ciertos sectores para desacreditar la democracia representa un riesgo que debe ser atendido con seriedad, considerando que, pese a sus fallas, la democracia sigue siendo el sistema más transparente y confiable disponible.

