La República Dominicana se perfila como un destino estratégico para la industria de los semiconductores, buscando capitalizar su ubicación geográfica y su sólida plataforma de zonas francas. El Gobierno dominicano trabaja para convertir estas ventajas en una oportunidad real de desarrollo nacional, en un contexto donde la reconfiguración de las cadenas de suministro globales, impulsada por la competencia entre Estados Unidos y China, ofrece nuevas posibilidades de inversión.
El ministro de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), Eduardo Sanz Lovatón, ha señalado que el país posee tres pilares fundamentales para competir en este sector: la proximidad con el mercado estadounidense, el robusto sistema de zonas francas y la trayectoria previa en la fabricación de productos electrónicos y dispositivos médicos. El funcionario subrayó que el éxito de esta estrategia depende de ofrecer propuestas de valor que generen un impacto positivo en el bienestar del país.
“El nearshoring no ocurre por inercia. El país debe buscar inversiones con propuestas de valor claras y procurar que estas se traduzcan en desarrollo nacional”
Para fortalecer este ecosistema, el MICM enfatizó la importancia de garantizar condiciones operativas óptimas, tales como energía confiable, infraestructura moderna, logística eficiente y agilidad en los procesos aduaneros.
Retos en formación y tecnología
A pesar de las ventajas competitivas, expertos y autoridades coinciden en que existen brechas importantes que deben cerrarse para integrarse plenamente en la fabricación de chips. La industria requiere un nivel de especialización técnica y estándares de precisión que demandan una mayor inversión en capital humano y tecnología.
Roselyn Amaro Bergés, vicepresidenta ejecutiva de la Asociación Dominicana de Exportadores (Adoexpo), explicó que para alcanzar una manufactura de alta complejidad es vital conectar la inversión con la innovación y la formación de talento. Asimismo, destacó la necesidad de fomentar proveedores locales que puedan integrarse a estas cadenas productivas de alto valor tecnológico.
Por su parte, el economista Huáscar Jiménez advirtió que los incentivos fiscales y los costos laborales no son suficientes por sí solos. Según el director ejecutivo del Centro de Estudios Turísticos y Desarrollo Local (Cetdel), es imperativo fortalecer la productividad y la confiabilidad operativa para lograr una inserción competitiva en el mercado mundial.
Potencial académico y técnico
Desde el ámbito académico, Baldo Dalporto, investigador del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec), señaló que, aunque la fabricación de obleas es un objetivo a largo plazo, el país puede avanzar de inmediato en áreas como el diseño, la validación y las pruebas de semiconductores.
Para que la academia contribuya efectivamente al sector, Dalporto propuso la creación de laboratorios compartidos, convenios para la fabricación de prototipos y proyectos conjuntos con empresas que permitan transferir tecnología y conocimiento especializado al ámbito comercial.
La Estrategia Nacional de Fomento a la Industria de Semiconductores reconoce que la República Dominicana debe competir con otras economías que ya han implementado planes estructurados, como México, Brasil y Costa Rica, para asegurar su lugar en la nueva arquitectura de la producción tecnológica mundial.

