En la República Dominicana, aproximadamente 50,000 viviendas se construyen cada año sin contar con la debida licencia de construcción. Este fenómeno evidencia la marcada informalidad habitacional que define el crecimiento de las zonas urbanas en el territorio nacional.
Joan Guerrero, director de Políticas de Vivienda y Hábitat del Ministerio de Vivienda, Hábitat y Edificaciones (Mivhed), detalló esta situación durante un evento de Ciudad Alternativa para analizar la evolución de las políticas de hábitat en el último lustro. El funcionario explicó que el desarrollo de las ciudades dominicanas se divide en dos vertientes: una estructura formal y vertical, frente a una expansión informal, horizontal y de autoconstrucción que carece de una red vial organizada.
Desafíos en el acceso a servicios y vivienda
A pesar de que entre 2018 y 2024 se logró disminuir el déficit habitacional en unos nueve puntos porcentuales (lo que representa unas 134,000 viviendas), todavía existen graves carencias en la calidad de los hogares. De acuerdo con los datos presentados, el 97 % de las edificaciones con déficit habitacional no tiene un suministro de agua adecuado, mientras que el 19 % no cuenta con sistemas de saneamiento apropiados.
Guerrero señaló que la escasez de terrenos urbanos a precios accesibles, sumada a la situación económica de las familias, obliga a la población a recurrir al mercado informal. En este sentido, destacó que el 57 % de los hogares con ingresos medios no tiene capacidad para pagar la cuota de la vivienda formal más económica. Asimismo, el hecho de que el 54 % de los trabajadores se desempeñen en la informalidad complica el acceso a préstamos hipotecarios en la banca formal.
Costo de la falta de planificación
La falta de previsión y la llegada tardía del Estado a los asentamientos generan un impacto financiero negativo. Al respecto, el directivo del Mivhed advirtió:
“Cuando el Estado llega tarde a una comunidad, su costo de intervención se triplica”
Como ilustración de este problema, mencionó un proyecto en un sector concurrido del Distrito Nacional que abarca 1,900 viviendas y tiene un costo de 5,000 millones de pesos. De dicha inversión, el 32 % se utilizaría exclusivamente para la demolición y adecuación de estructuras que fueron levantadas de forma precaria. Por ello, el funcionario insistió en la importancia de utilizar el ordenamiento territorial para anticiparse a la ocupación del suelo.
Estrategias del Plan Decenal
Para enfrentar este escenario, el Plan Decenal de Vivienda propone soluciones ajustadas a la realidad ciudadana, tales como la simplificación de normas técnicas, asistencia pública para la producción social del hábitat y permisos de construcción que se adapten al nivel de riesgo. El funcionario concluyó que
“El objetivo es detener el crecimiento urbano desorganizado, reducir los costos de las intervenciones estatales y avanzar hacia un modelo de ciudad planificado, compacto y policéntrico”

