Al finalizar las operaciones comerciales de este 2 de noviembre, el dólar estadounidense registró un descenso, cotizando en 60,16 pesos dominicanos. Esta cifra representa una caída del 0,43% en comparación con los 60,42 pesos que se manejaban en la jornada anterior.
A pesar de que en el transcurso de la última semana se observó un ligero incremento del 0,1%, la comparativa interanual refleja una disminución del 3,61%. Actualmente, el mercado muestra una estabilidad notable, con una volatilidad del tipo de cambio del 7,36%, cifra que se mantiene muy por debajo del nivel de referencia del 15,43%.
Proyecciones económicas y estabilidad para 2026
De acuerdo con un reporte de la firma global UBS Financial Services, la República Dominicana se encamina hacia un 2026 con expectativas positivas tanto en lo político como en lo económico. Se prevé que el crecimiento real del Producto Interno Bruto (PIB) se acelere hasta alcanzar el 4% durante ese año, gracias a un contexto internacional más favorable y a la reducción de las tasas de interés.
El informe de UBS sugiere que la baja en las tasas de interés impulsará la inversión y la demanda interna, mientras que la estabilidad en el exterior ayudará a la recuperación del sector turístico. Asimismo, se espera que la gestión gubernamental mediante estímulos fiscales dirigidos fortalezca la actividad económica nacional.
Gestión fiscal y comportamiento del mercado
En cuanto a la política fiscal, el Gobierno dominicano mantiene una postura activa para fomentar el crecimiento. Tras la aprobación de un presupuesto suplementario que incrementó el gasto de capital en un 0,4% del PIB para 2025, el Ministerio de Hacienda proyecta para 2026 un déficit fiscal global de 3,2% del PIB y un superávit primario del 0,5%.
El Banco Central de la República Dominicana ha planteado estimaciones para el tipo de cambio, situándolo cerca de los $66.35 en septiembre de 2026 y alcanzando aproximadamente los $69.15 un año después, lo que apunta a una depreciación constante. Factores como la política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos y del Banco Central local, junto con la demanda de divisas para importaciones, serán determinantes en esta evolución.
Por otro lado, el análisis financiero indica que la deuda pública bruta debería permanecer estable en torno al 58% del PIB en los próximos 12 a 18 meses. Se espera que el superávit generado por las remesas y la exportación de servicios logre equilibrar los déficits en las cuentas de comercio de mercancías y de ingresos, manteniendo el déficit por cuenta corriente entre el 2% y 2,5% del PIB para finales de 2025 y 2026.
Finalmente, se estima que la inversión extranjera directa se mantendrá entre el 3,5% y el 4,0% del PIB, con un papel protagónico en sectores como el turismo, la energía, el comercio, la industria y el sector inmobiliario. Aunque el informe de UBS menciona riesgos como desafíos de gobernabilidad o fenómenos climáticos, la visión general sobre los indicadores del país para 2026 es optimista.

