Según los datos de la encuesta ENHOGAR-MICS 2025, el 68,2 % de los nacimientos en la República Dominicana se han producido a través de cesáreas, una cifra que contrasta con el 31,8 % de los partos que ocurren de forma vaginal. Este informe, elaborado por la Oficina Nacional de Estadística (ONE) con el respaldo de UNICEF, revela que la tasa de intervenciones quirúrgicas en el país supera significativamente los promedios internacionales y regionales.
La disparidad es notable al comparar los sectores de salud. Mientras que en los centros privados la incidencia de cesáreas alcanza un 89 %, en los hospitales y establecimientos públicos la cifra se sitúa en el 52,8 %. Estas estadísticas muestran un distanciamiento respecto a lo reportado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que estimó tasas globales de 21,1 % y una media para América Latina y el Caribe de 42,8 % en años previos.
Avances en la cobertura de salud materna
A pesar del desafío que representan las altas tasas de cesáreas, la gestión de la salud pública en el país ha mostrado progresos en la atención prenatal. Los resultados de la encuesta indican que el 97,6 % de las mujeres en edad reproductiva que tuvieron un hijo en los últimos dos años recibieron asistencia de personal capacitado. Además, se registraron niveles altos de cobertura en pruebas esenciales, como análisis de sangre (97,5 %), controles de presión arterial (66,9 %) y exámenes de orina (96,6 %).
Desafíos en la atención posnatal y riesgos quirúrgicos
El informe también detectó brechas en el seguimiento tras el parto, especialmente en los sectores de menores ingresos, donde solo el 84,7 % de las madres recibió un chequeo posnatal en los primeros dos días, comparado con el 97 % en los grupos de mayor nivel económico. Por otro lado, organismos internacionales advierten que, aunque la cesárea es vital en emergencias, su uso excesivo sin justificación clínica puede derivar en complicaciones como hemorragias, infecciones o dificultades respiratorias en los recién nacidos.
“República Dominicana ha demostrado que es posible ampliar el acceso a la atención prenatal. Ahora, el reto es asegurar que cada embarazo y cada parto reciban una atención de calidad, respetuosa de los derechos de las mujeres y basada en la mejor evidencia científica”
Ante este panorama, se ha planteado la necesidad de revisar los protocolos médicos y utilizar herramientas como la Clasificación de Robson para identificar los grupos de riesgo y optimizar las prácticas obstétricas en beneficio del bienestar de las familias dominicanas.

