El gobierno de Siria ha iniciado una nueva etapa para resolver el conflicto relacionado con su antiguo arsenal químico, apostando por la colaboración con la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) y la eliminación de materiales peligrosos. El presidente sirio, Ahmed Al-Sharaa, anunció en la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York que el país busca limpiar su imagen internacional mediante la destrucción de municiones y la creación de mecanismos para investigar las responsabilidades de años pasados.
Durante su intervención, Al-Sharaa destacó que Siria trabaja para “cerrar el legado químico” que afectó la reputación del país por una década. Para lograrlo, se ha formado el equipo internacional “Aliento de Libertad” en conjunto con siete naciones, logrando ya la destrucción de 42 bombas químicas y manteniendo un canal de comunicación transparente con los organismos globales.
Hallazgos y destrucción de material peligroso
Este proceso de limpieza ocurre tras años de vigilancia estricta. Aunque en 2016 la OPAQ dio por terminada la destrucción de los materiales declarados originalmente, investigaciones posteriores revelaron la existencia de más componentes. Tras la liberación del territorio, las autoridades localizaron nuevos elementos, entre ellos 54 bombas aéreas, 25 proyectiles tierra-tierra y diversas sustancias para la fabricación de sarín, además de equipos de mezcla y almacenamiento.
Ibrahim Olabi, representante permanente de Siria ante la ONU, informó ante el Consejo de Seguridad que el 3 de septiembre comenzó la destrucción de estos materiales. Olabi subrayó que esta es la primera operación de este tipo en suelo sirio desde 2014 y tras la liberación del país, calificándolo como un momento histórico de cooperación técnica.
Cooperación multilateral y justicia
El equipo “Aliento de Libertad”, establecido en marzo, integra a Siria con Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia, Türkiye, Qatar y Canadá. Este grupo tiene la misión de localizar restos del antiguo programa y coordinar las labores entre las instituciones sirias y los socios extranjeros. Gracias a este acercamiento, se han facilitado inspecciones de la OPAQ en 32 sitios sospechosos.
En el ámbito legal, el gobierno busca que la eliminación de las armas no sea el fin, sino parte de un proceso de justicia. Olabi señaló que se busca combatir la impunidad mediante procesos judiciales contra los responsables del uso de estas armas. En este contexto, se reportó la detención de 18 personas vinculadas al antiguo programa, incluyendo oficiales de alto rango y expertos de seguridad.
Desafíos de seguridad regional
La gestión de estos materiales representa un reto de seguridad para la población y el medioambiente. Las autoridades locales han advertido que las incursiones militares de Israel en territorio sirio han entorpecido las labores de búsqueda y destrucción, elevando el riesgo para los técnicos involucrados.

