Más de 200 sacerdotes realizaron una marcha por las calles de Roma con destino al Vaticano para exigir que se reconozca la situación en Gaza como un genocidio. Durante la movilización, los religiosos señalaron que el silencio ante la violencia ejercida por Israel constituye un acto de complicidad ante la crisis humanitaria que atraviesa Palestina.
La manifestación, organizada por la Red internacional de sacerdotes contra el genocidio en Gaza, busca visibilizar la crisis en la Franja, Cisjordania y el Líbano. Los participantes portaron un sudario con los nombres de 300 menores palestinos y libaneses que perdieron la vida tras el cese al fuego en dichas regiones, además de imágenes que vinculaban el sufrimiento infantil con la fe cristiana.
Denuncia de violencia y ocupación en territorios palestinos
El sacerdote español Xavier Morlans, quien es autor del canto ‘Taybeh’, explicó que diversas poblaciones sufren el hostigamiento de grupos de colonos que, en coordinación con el ejército, ocupan territorios palestinos violando el derecho internacional. Según Morlans, estas acciones incluyen la quema de campos y ataques físicos contra la población. El religioso destacó la situación de Taybeh, una localidad con presencia cristiana en Cisjordania que enfrenta constantes agresiones.
En este contexto, se reportó que la reapertura de la escuela del Patriarcado Latino de Jerusalén ha permitido el retorno de más de 1,000 estudiantes tras tres años de cierre, aunque la estabilidad en la zona sigue siendo inexistente debido a los bombardeos y el uso de drones. Datos de la ONU indican que entre finales de agosto y principios de septiembre, al menos 24 palestinos murieron en operaciones militares israelíes.
Llamado a la conciencia internacional
La iniciativa cuenta con la participación de una red que agrupa a más de 2,500 sacerdotes de 67 naciones, incluyendo cardenales y obispos. El portavoz de la red, el padre Pietro Rossini, fue enfático al definir la naturaleza del conflicto actual.
“lo que está ocurriendo en Gaza no es una guerra, sino un genocidio”
Rossini añadió que el uso de un lenguaje inadecuado para describir los hechos es un error grave, pues
“es el primer gesto de complicidad, porque convierte lo inaceptable en aceptable”
.

