El jugador del Balonmano Gáldar, Álvaro Díaz, ha recibido una nueva citación de la selección española juvenil para participar en dos encuentros amistosos contra Portugal. Los partidos se llevarán a cabo el próximo 5 de noviembre en el Pabellón Deportivo de Caminha y el 7 de noviembre en el Pabellón Municipal de Salceda de Caselas.
Díaz, quien ya cuenta con experiencia internacional desde su primera llamada en diciembre de 2023, se integrará a la concentración de los Hispanos juveniles el 2 de noviembre. El objetivo principal de estos encuentros es la preparación del equipo de cara al Mundial que se disputará el próximo verano, una competencia en la que el grupo busca la victoria tras la experiencia en el Europeo.
Preparación de cara al Mundial
El canterano del Gáldar destacó la importancia de estos partidos para fortalecer al conjunto nacional. Según explicó el jugador, la meta es clara: “Queremos ganarlo”. Díaz recordó la frustración tras quedar fuera del podio en el pasado torneo europeo, señalando que la derrota en la semifinal y en el partido por el tercer puesto dejó una marca en el grupo. “Nos quedó la espina del Europeo, en el que perdimos en semifinales y después también el partido por el tercer y cuarto puesto contra Dinamarca. Acabamos destrozados. Lo hablamos y lo debatimos, y tenemos claro que vamos a volver para ganar el Mundial. Se nos escapó por muy poco”, detalló.
Para el deportista, la dinámica de la selección ofrece un nivel de profesionalismo superior al de los clubes, permitiendo competir contra jugadores de su misma generación. “No es lo mismo jugar en la liga contra personas mayores que tú, que tienen treinta y tantos años, que hacerlo contra gente de tu edad a la que conoces. Todos tenemos las mismas ganas y, además, hemos crecido juntos a lo largo de las convocatorias”, comentó sobre la ventaja de medirse a pares.
Trayectoria y formación
El camino de Díaz hacia el balonmano fue poco convencional, ya que anteriormente se dedicaba al ballet. El jugador relató con humor que su interés por el deporte surgió de forma fortuita: “Antes practicaba ballet y ya estaba cansado, así que quería probar otro deporte. Probé el voleibol, pero no me gustó, y después descubrí el balonmano. Mi madre también me dice que fue por una niña que me gustaba (risas). Imagínese, con siete años me gustó una niña que jugaba al balonmano y me apunté para probarlo. Al final, me gustó mucho”.
En su desarrollo profesional, el jugador resaltó la influencia de su entrenador, Dani Sarmiento, a quien considera un referente fundamental en las Islas Canarias. Asimismo, enfatizó que el respaldo de su familia ha sido la base de su crecimiento, especialmente en lo que respecta a la logística de entrenamientos y traslados para las concentraciones.

