El actor dominicano Hemky Madera, quien ha construido una carrera en Hollywood interpretando desde criminales hasta héroes, asegura que su identidad dominicana está por encima de todo. En una entrevista con LISTÍN DIARIO, el artista de origen santiaguero afirmó que siempre se presenta como dominicano antes que cualquier otra cosa, una convicción que ha mantenido a lo largo de su trayectoria en la industria del entretenimiento.
Madera, quien nació en Nueva York pero se crió en Santiago hasta los diez años, recordó que su pasión por la actuación nació cuando era niño al ver a Marlon Brando en la pantalla. Aunque en ese momento no entendía qué era actuar, supo que quería hacer lo mismo. “Yo no sabía lo que era actuación, pero yo quería hacer lo que él hacía”, relató en la entrevista con LISTÍN DIARIO.
El camino hacia ese sueño no fue sencillo. Como muchos jóvenes dominicanos, intentó carreras más seguras como terapia física, medicina, administración de empresas y mercadeo, pero ninguna logró llenar el vacío que había dejado aquella obsesión infantil. Finalmente, le confesó a su padre: “Papi, yo lo que quiero ser es actor”. La respuesta que recibió fue contundente: “Si tú quieres ser limpiabotas, sé limpiabotas, pero hazlo con honestidad”.
De Santiago a Hollywood
Aunque nació en Nueva York, Madera se crió en Santiago hasta los diez años. Su infancia transcurrió entre colmados, barberías y vecinos que exageraban historias, experiencias que moldean su forma de actuar. “Nosotros somos así. El dominicano le pone color a todo”, explicó. Para él, esa capacidad de contar historias ha sido una herramienta tan importante como cualquier escuela de actuación. “El dominicano puede ser un careperro y un muñeco al mismo tiempo”, afirmó entre risas.
Esa versatilidad le ha permitido interpretar personajes muy distintos: criminal, policía, mafioso, deportista, bodeguero, mentor y villano. Mientras muchos actores se encasillan, Hemky ha logrado navegar entre mundos completamente diferentes. “Yo audiciono y lo suelto”, dijo, explicando que aprendió a no obsesionarse con los resultados.
El besito que cambió su carrera
Uno de los momentos clave en su trayectoria fue su participación en la serie “Weeds”. En ese entonces, estaba a punto de abandonar Los Ángeles, dormía en el sofá de un amigo y sentía que nada avanzaba. “Ya yo estaba para tirwar la toalla”, recordó. El papel que consiguió originalmente era mínimo: apenas dos episodios. Sin embargo, durante una escena improvisó un pequeño gesto que llamó la atención de los guionistas y productores. “De dos capítulos pasé a tres temporadas”, resumió.
Esa misma mentalidad lo acompañó cuando audicionó para Spider-Man: Across the Spider-Verse. Meses después, ni siquiera recordaba haber participado en el proceso cuando recibió la llamada confirmando que había obtenido el papel. “Tú tienes que estar preparado para cuando llegue la oportunidad”, aconseja a los jóvenes dominicanos que sueñan con trabajar en cine. “Apuesta a ti”, insiste, y agrega: “Ningún reto es muy grande”.
Un orgullo que no se negocia
Madera, quien se crió en Santiago hasta los diez años, atribuye su versatilidad actoral a sus raíces dominicanas. “El dominicano puede ser un careperro y un muñeco al mismo tiempo”, dijo entre risas, explicando que esa capacidad de contar historias ha sido una herramienta tan importante como cualquier escuela de actuación. “Nosotros somos así. El dominicano le pone color a todo”, agregó.
Uno de los momentos clave en su carrera fue su participación en la serie “Weeds”. En ese entonces, estaba a punto de abandonar Los Ángeles. “Ya yo estaba para tirwar la toalla”, recordó. El papel que consiguió originalmente era mínimo: apenas dos episodios. Sin embargo, durante una escena improvisó un pequeño gesto que llamó la atención de los guionistas y productores. “De dos capítulos pasé a tres temporadas”, resumió.
Esa misma mentalidad lo acompañó cuando audicionó para Spider-Man: Across the Spider-Verse. Meses después, ni siquiera recordaba haber participado en el proceso cuando recibió la llamada confirmando que había obtenido el papel. “Tú tienes que estar preparado para cuando llegue la oportunidad”, aconseja a los jóvenes dominicanos que sueñan con trabajar en cine. “Apuesta a ti”, insiste, y agrega: “Ningún reto es muy grande”.
Un orgullo que no se negocia
Madera, quien se crió en Santiago hasta los diez años, atribuye su versatilidad actoral a sus raíces dominicanas. “El dominicano puede ser un careperro y un muñeco al mismo tiempo”, dijo entre risas, explicando que esa capacidad de contar historias ha sido una herramienta tan importante como cualquier escuela de actuación. “Nosotros somos así. El dominicano le pone color a todo”, agregó.
Uno de los momentos clave en su carrera fue su participación en la serie “Weeds”. En ese entonces, estaba a punto de abandonar Los Ángeles. “Ya yo estaba para tirwar la toalla”, recordó. El papel que consiguió originalmente era mínimo: apenas dos episodios. Sin embargo, durante una escena improvisó un pequeño gesto que llamó la atención de los guionistas y productores. “De dos capítulos pasé a tres temporadas”, resumió.
Esa misma mentalidad lo acompañó cuando audicionó para Spider-Man: Across the Spider-Verse. Meses después, ni siquiera recordaba haber participado en el proceso cuando recibió la llamada confirmando que había obtenido el papel. “Tú tienes que estar preparado para cuando llegue la oportunidad”, aconseja a los jóvenes dominicanos que sueñan con trabajar en cine. “Apuesta a ti”, insiste, y agrega: “Ningún reto es muy grande”.
Un orgullo que no se negocia
Madera, quien se crió en Santiago hasta los diez años, atribuye su versatilidad actoral a sus raíces dominicanas. “El dominicano puede ser un careperro y un muñeco al mismo tiempo”, dijo entre risas, explicando que esa capacidad de contar historias ha sido una herramienta tan importante como cualquier escuela de actuación. “Nosotros somos así. El dominicano le pone color a todo”, agregó.
Uno de los momentos clave en su carrera fue su participación en la serie “Weeds”. En ese entonces, estaba a punto de abandonar Los Ángeles. “Ya yo estaba para tirwar la toalla”, recordó. El papel que consiguió originalmente era mínimo: apenas dos episodios. Sin embargo, durante una escena improvisó un pequeño gesto que llamó la atención de los guionistas y productores. “De dos capítulos pasé a tres temporadas”, resumió.
Esa misma mentalidad lo acompañó cuando audicionó para Spider-Man: Across the Spider-Verse. Meses después, ni siquiera recordaba haber participado en el proceso cuando recibió la llamada confirmando que había obtenido el papel. “Tú tienes que estar preparado para cuando llegue la oportunidad”, aconseja a los jóvenes dominicanos que sueñan con trabajar en cine. “Apuesta a ti”, insiste, y agrega: “Ningún reto es muy grande”.
Un orgullo que no se negocia
Madera, quien se crió en Santiago hasta los diez años, atribuye su versatilidad actoral a sus raíces dominicanas. “El dominicano puede ser un careperro y un muñeco al mismo tiempo”, dijo entre risas, explicando que esa capacidad de contar historias ha sido una herramienta tan importante como cualquier escuela de actuación. “Nosotros somos así. El dominicano le pone color a todo”, agregó.
Uno de los momentos clave en su carrera fue su participación en la serie “Weeds”. En ese entonces, estaba a punto de abandonar Los Ángeles. “Ya yo estaba para tirwar la toalla”, recordó. El papel que consiguió originalmente era mínimo: apenas dos episodios. Sin embargo, durante una escena improvisó un pequeño gesto que llamó la atención de los guionistas y productores. “De dos capítulos pasé a tres temporadas”, resumió.
Esa misma mentalidad lo acompañó cuando audicionó para Spider-Man: Across the Spider-Verse. Meses después, ni siquiera recordaba haber participado en el proceso cuando recibió la llamada confirmando que había obtenido el papel. “Tú tienes que estar preparado para cuando llegue la oportunidad”, aconseja a los jóvenes dominicanos que sueñan con trabajar en cine. “Apuesta a ti”, insiste, y agrega: “Ningún reto es muy grande”.

