Un análisis publicado por el doctor Víctor Garrido Peralta plantea que el verdadero motor del desarrollo de un país no reside en sus gobiernos o recursos, sino en la solidez de sus instituciones, a las que define como las reglas del juego que organizan la vida colectiva. El texto, titulado ‘La arquitectura de la República’, sostiene que ninguna nación logra un progreso sostenido superior a la calidad de sus instituciones, una conclusión respaldada por economistas como Douglass North, Daron Acemoglu y Francis Fukuyama, así como por investigaciones del Banco Mundial y la OCDE.
El autor, residente en Santo Domingo, utiliza una analogía médica para explicar su planteamiento. Señala que, al igual que en un trasplante de órganos, donde el éxito depende de la capacidad del organismo receptor para integrar el nuevo órgano, las reformas del Estado fracasan cuando el tejido institucional rechaza lo que intenta transformarlo. ‘Ningún órgano, por perfecto que sea, puede sobrevivir dentro de un cuerpo incapaz de integrarlo’, afirma Garrido Peralta.
La diferencia entre organizaciones e instituciones
El texto distingue entre organizaciones, como ministerios o tribunales, e instituciones, que define como ‘las reglas del juego’. Según el autor, un país puede crear nuevas organizaciones sin fortalecer las instituciones, que son los incentivos, límites y mecanismos que convierten el conflicto en cooperación y la incertidumbre en confianza. ‘Los ministerios son organizaciones. Las instituciones son las reglas que determinan cómo esas organizaciones funcionan’, explica.
Garrido Peralta sostiene que la evidencia de economistas como Douglass North, Daron Acemoglu y Francis Fukuyama, junto con estudios del Banco Mundial y la OCDE, demuestra que ninguna nación logra un desarrollo sostenido superior a la calidad de sus instituciones. La diferencia entre países prósperos y aquellos estancados no está en sus recursos, sino en las reglas bajo las cuales utilizan lo que poseen.
El costo de una institucionalidad débil
El artículo señala que una institucionalidad sólida protege la propiedad, garantiza la igualdad ante la ley y genera confianza, un activo clave para la economía. Cuando la confianza desaparece, los ciudadanos buscan conexiones antes que reglas, los empresarios invierten menos y el mérito cede espacio al privilegio. ‘La economía termina dedicando más energía a protegerse que a producir’, advierte el autor.
El texto concluye que la verdadera pregunta para la República Dominicana no es quién debe gobernar, sino qué instituciones se deben construir para que el país funcione incluso cuando los gobernantes no estén a la altura. ‘Los gobiernos administran un período. Las instituciones moldean generaciones’, sentencia Garrido Peralta, quien anuncia que esta es la primera entrega de una serie dedicada a explorar la arquitectura de la República.

