El Tribunal Superior de Kenia desestimó este miércoles la petición de la Sociedad Rastafari de Kenia para que se les permita el uso de cannabis con fines religiosos. El caso, que se abrió en 2021, buscaba que se reconociera que la prohibición actual vulnera su libertad de culto, pero el juez Bahati Mwamuye consideró que no se demostró ese punto.
El abogado de la comunidad, Shadrack Wambui, confirmó a EFE la decisión del tribunal, que no impuso el pago de costas a los demandantes. “El tribunal ha desestimado la petición. Está claro por las caras de la gente que no están contentos con el fallo”, declaró Wambui a las puertas de la corte en Nairobi.
Apelación en camino
Pese al revés, la comunidad no se rinde. El abogado adelantó que en los próximos siete días presentarán un recurso ante el Tribunal de Apelaciones. “La esperanza no se ha perdido. Esta es solo una de las etapas que teníamos que agotar”, subrayó Wambui, quien no descartó que el caso llegue hasta el Tribunal Supremo.
La demanda buscaba una despenalización limitada del cannabis, conocido localmente como ‘bhang’, para usarlo solo en espacios de culto y ceremonias religiosas. Los rastafaris sostienen que forma parte de su práctica espiritual, pero el juez determinó que no lograron probar su centralidad en la religión ni que la ley vulnerara sus derechos constitucionales.
Sin motivos para celebrar
Unos treinta rastafaris, muchos con gorros y camisetas de los colores rojo, amarillo y verde, esperaron el fallo en los pasillos del tribunal. Algunos corearon consignas al ritmo de tambores. “No hay nada por lo que sonreír”, dijo a EFE Mwendwa Wambua, portavoz y primer peticionario del caso. “Llevamos seis años aquí buscando justicia. Los rastafaris somos buenas personas. No vinimos a pelear ni a matar a nadie. Vinimos a los tribunales a luchar por justicia”, agregó.
Wambua aseguró que la batalla legal continúa porque “cuando una puerta se cierra, otra se abre”. Jason Chronix, otro miembro de la comunidad, defendió que son “personas pacíficas” y acusó a las autoridades de asociar sus rastas y su espiritualidad con la criminalidad. “Sólo queremos que el Gobierno nos dé nuestra libertad. La paz llega cuando hay justicia, y negarnos nuestros derechos es injusticia”, afirmó.
Antecedentes y futuro del debate
Kenia ya había dado un paso en 2019 al reconocer la protección religiosa de algunos elementos rastafari, cuando un tribunal falló que expulsar a una alumna por negarse a cortarse las rastas vulneraba sus derechos. El movimiento, nacido en Jamaica en los años treinta, tiene una fuerte dimensión panafricanista y considera divino al antiguo emperador etíope Haile Selassie I.
Aunque el tribunal rechazó la petición, dejó la puerta abierta al debate público al señalar que el consumo de marihuana se ha extendido en el país y que la situación actual parece difícil de sostener. El juez indicó que corresponde al Parlamento y a las instituciones competentes, no al Poder Judicial, decidir sobre una posible reforma de la política del cannabis.

