La Federación Mexicana de Golf (FMG) inauguró este miércoles la edición XCVIII del Campeonato Nacional Amateur en el Club Campestre de la Ciudad de México, un torneo que no solo marca el inicio de su centenario, sino que también sirve como plataforma para las futuras promesas del golf mexicano. Del 16 al 19 de julio, los mejores aficionados de once países, entre ellos México, Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Estados Unidos, Guatemala, Perú, Puerto Rico y Venezuela, buscarán quedarse con el trofeo Percy Clifford.
El campeón del torneo se llevará como premio una exención para disputar el 126.º U.S. Amateur Championship y un lugar en la etapa final de clasificación para el 127.º U.S. Open, lo que representa una puerta de entrada directa al golf de élite mundial. Sin embargo, el mensaje que predominó en la ceremonia inaugural fue que este certamen es mucho más que un simple campeonato.
Un siglo de historia compartida
Andrés Jurado Rivera Torres, presidente de la FMG, destacó el simbolismo de la edición al recordar que la historia del golf en México se ha construido entre todos. “Una historia construida entre todos, una historia que nos une. Cien años después nuestra responsabilidad sigue siendo enorme. Debemos fomentar el crecimiento de nuestro deporte, descubrir talento, acompañar a quienes comienzan a construir sus sueños y cuidar el golf que recibirán las siguientes generaciones”, afirmó.
Jurado también hizo un reconocimiento al esfuerzo individual de cada golfista. “Detrás de cada golfista que hoy está aquí hay años de trabajo, horas de práctica, derrotas, sacrificios, familias y entrenadores. Muchos de los grandes nombres del golf mexicano estuvieron exactamente donde ustedes están hoy: con un bastón en la mano, nervios y un sueño enorme por delante. Tal vez esta semana comience una de esas historias”, agregó.
Regreso al origen
Ricardo Carrillo, consejero de la FMG y director del campeonato, explicó que el regreso al Club Campestre de la Ciudad de México tiene un peso simbólico especial, ya que fue ahí donde comenzó gran parte de la historia del golf competitivo en el país. “Se trató justamente de regresar el campeonato a donde empezó toda esta historia. Estamos muy agradecidos con el club y con sus socios porque organizar un campeonato de este nivel implica cerrar el campo durante varios días, modificar las condiciones habituales y prepararlo específicamente para competencia”, señaló.
Carrillo destacó la calidad del cuadro de participantes, al señalar que se trata de uno de los más competitivos de América. “Tenemos a muchos de los mejores jugadores de Latinoamérica. Este es el campeonato amateur más importante de México y dejar aquí tu nombre significa construir un legado”, indicó. Además, recordó que prácticamente todos los mexicanos que han llegado al máximo nivel competitivo pasaron antes por estos circuitos. “No me queda duda de que cualquier mexicano que llegue a las giras profesionales primero pasó por las giras infantiles, juveniles y amateurs. Este campeonato forma parte de ese proceso”, aseguró.
El reto mental y el apoyo profesional
Para Carrillo, el verdadero desafío para los jóvenes golfistas no está solo en el talento, sino en aprender a competir bajo presión. “Para manejar la presión no hay sustituto. Hay que jugar este tipo de campeonatos”, afirmó. Por ello, la FMG ha incrementado la participación internacional de sus selecciones, enviando equipos a competencias en Estados Unidos, Brasil, Costa Rica y República Dominicana durante las próximas semanas.
El directivo también resaltó la importancia de contar con estructuras profesionales. “Para llegar al siguiente nivel necesitas entrenadores del siguiente nivel”, dijo, y destacó el trabajo de especialistas de XUNTAS como Rafael Alarcón, Horacio Morales, Christopher Caloy y el equipo multidisciplinario que acompaña a los jugadores mexicanos. “Hay hambre, hay ganas. Lo que necesitamos es seguir guiándolos”, concluyó.
El torneo, que se extenderá hasta el sábado, promete no solo coronar a un campeón, sino también seguir escribiendo una historia que comenzó hace casi un siglo y que, con cada edición, alimenta la ilusión de que el próximo gran nombre del golf mexicano esté caminando hoy por los fairways del Club Campestre.

