El primer medallista de oro paralímpico en la historia de la República Dominicana, Robert Jiménez, relató recientemente los enormes retos que superó para alcanzar la gloria en los Juegos de Atlanta 1996. Durante su participación en el programa Pizarra Deportiva, transmitido por Edumás TV, el exatleta compartió los detalles de una carrera marcada por la escasez de recursos y la determinación de hacer historia en los 200 metros planos.
Jiménez, quien se convirtió en el primer dominicano en lo más alto del podio paralímpico, detalló cómo su trayectoria deportiva cambió drásticamente debido a problemas de visión, como astigmatismo y miopía. Aunque inicialmente su meta era el béisbol en la Liga Deportiva Mercedes, su condición visual lo llevó a encontrar un nuevo rumbo en el atletismo bajo la guía de la profesora Virginia Vicioso.
Dificultades en el camino al éxito
El campeón recordó que la preparación para Atlanta fue sumamente accidentada debido a la falta de apoyo institucional en aquel entonces. Jiménez confesó que para competir debía viajar en transporte público con todo su equipo y que, incluso durante la competencia, utilizó implementos desgastados, mencionando que “utilizó zapatillas usadas y una licra que estaba rota”.
A pesar de estas carencias, su desempeño fue contundente al registrar 22.37 segundos en las eliminatorias. El momento más emotivo de su victoria fue escuchar el himno nacional dominicano en el podio, señalando:
“Cuando escuché las notas del himno por encima del campeón mundial italiano y el norteamericano, fue algo increíble”
. Asimismo, destacó el apoyo de su entrenadora, quien llegó al extremo de ceder su propio pasaje para asegurar la participación de los atletas.
Reconocimientos y nueva etapa
Tras casi tres décadas de espera, el atleta recibió un apartamento amueblado gracias a una gestión del presidente Luis Abinader, a quien calificó como un “superhéroe” por cumplir con lo prometido. Además, Jiménez se convirtió en el primer deportista paralímpico en ser exaltado al Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano.
En la actualidad, el legendario corredor se desempeña como entrenador en el Centro Olímpico, donde los jóvenes atletas lo conocen como “Papá Robert”. Su legado continúa vigente, habiendo tenido incluso el honor de entregar la antorcha a Félix Sánchez en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, un encuentro que describió como “un encuentro de campeón a campeón que me erizó la piel”.

