Detrás del nuevo plan de señalética hay un dato que lo explica todo: la República Dominicana recibe hoy más visitantes que en cualquier momento de su historia.
Santo Domingo. Hay una manera sencilla de medir el tamaño de un destino turístico: contar cuántas personas llegan. Y hay otra, menos comentada pero igual de reveladora: revisar si esas personas saben cómo moverse una vez que aterrizan.
La República Dominicana lleva años ganando la primera medición. El país cerró 2025 con 11,676,901 visitantes, una cifra récord anunciada por el ministro de Turismo, David Collado, con 8.8 millones de llegadas por vía aérea y 2.8 millones por cruceros. Ese resultado representó un crecimiento de 37.8 % frente a 2022, 13.3 % respecto a 2023 y 4.3 % en comparación con 2024.
Los números de fondo acompañan la fotografía. La ocupación hotelera superó el 71 % durante todo el año y la satisfacción de los visitantes se ubicó en 4.4 puntos sobre 5. Estados Unidos, Canadá, Argentina y Colombia encabezaron los mercados emisores, y Punta Cana se mantuvo como la principal puerta de entrada aérea del país.
El propio ministro resumió el proceso con una frase que describe bien la década: “En cinco años hemos transformado, de manera silenciosa, el turismo dominicano”. En el plano internacional, el Ministerio de Turismo destaca que ONU Turismo reconoció a Collado como Ministro de Turismo de las Américas, un dato que la institución presenta como aval de su modelo de política pública.
Ahora viene la segunda medición, la del camino. Este miércoles, Turismo y RD Vial lanzaron el Plan Nacional de Señalética Vial Turística, con una inversión de RD$1,200 millones para señalizar 213 destinos turísticos y culturales. El objetivo, según Collado, es estandarizar, modernizar y optimizar la orientación vial hacia los principales atractivos culturales, naturales y de sol y playa del país.
Arranca en La Altagracia, El Seibo, Samaná, Puerto Plata, Pedernales, María Trinidad Sánchez y Santiago. Incluye señales sincronizadas con Waze y Google Maps, asistencia bilingüe a través del 511 y un plan de mantenimiento con auditorías anuales. Detalle revelador: el manual de señalización vial dominicano llevaba más de cuatro décadas sin actualizarse y nunca había contemplado al turista.
Es, en el fondo, un cambio de conversación. Ya no se trata solo de cuántos llegan, sino de qué encuentran cuando toman la carretera. Y en un destino que compite con medio Caribe, esa diferencia se nota.

