La economía dominicana enfrenta un escenario complejo debido a la combinación de un peso que se ha fortalecido un 8.1% y la implementación de un nuevo arancel del 12.5% por parte de Estados Unidos. Esta situación ha generado una alerta en el sector de zonas francas, el cual advierte que la apreciación de la moneda local eleva los costos de producción cuando se miden en dólares, sumándose a la presión del proteccionismo estadounidense.
El Banco Central de la República Dominicana explicó, mediante un comunicado el pasado 13 de agosto, que este fortalecimiento del peso responde a un mayor flujo de divisas generado por el turismo, las remesas, las exportaciones y la inversión extranjera. La institución también aclaró que el país opera bajo un esquema de flotación tras su reclasificación por el FMI, señalando que durante el año ha adquirido US$415 millones sin realizar ventas de dólares en el mercado spot, lo que descarta que la subida del peso sea producto de intervenciones oficiales.
Impacto en el motor exportador
A pesar de los indicadores macroeconómicos, la Asociación Dominicana de Zonas Francas (ADOZONA) manifestó su preocupación por el doble impacto que sufren sus empresas. El sector, que es responsable de aproximadamente el 55% de las exportaciones nacionales y genera más de 200,000 empleos formales, muestra señales mixtas: aunque el valor de las exportaciones creció un 3.7% en el primer semestre, el volumen físico de contenedores enviados ha disminuido.
Mientras el Gobierno ve en el peso fuerte una herramienta para controlar la inflación y abaratar productos importados como alimentos y combustible, los exportadores ven una amenaza a su competitividad. Se plantea que una política que busca estabilidad de precios podría estar afectando la capacidad de generar empleo y atraer inversión a mediano plazo.
Desafíos para la política económica
El análisis del panorama actual sugiere que la gestión del régimen de flotación requiere mayor transparencia en sus reglas de intervención para dar previsibilidad a los empresarios. Además, se señala que la estabilidad macroeconómica no siempre se traduce en beneficios iguales para todos los sectores, pues el costo de la apreciación recae con fuerza en quienes venden al extranjero.
Ante el nuevo contexto de proteccionismo global, el reto para la administración nacional consiste en diseñar una estrategia que no solo mantenga la estabilidad de precios, sino que también proteja la capacidad productiva del país frente a choques externos como los aranceles de la administración estadounidense.

