La administración del presidente Luis Abinader ha decidido mantener la protección a la producción de arroz en la República Dominicana, anteponiendo la seguridad alimentaria nacional a la apertura total de mercado que establece el tratado DR-CAFTA. Para lograr esto, se mantiene un arancel del 99 % para las importaciones de este cereal que excedan la cuota establecida, una postura que ha generado tensiones con Estados Unidos.
Esta medida de resguardo se fundamenta en el Decreto 693-24, emitido a finales de 2024, el cual define al arroz como un producto sensible para el país. La normativa establece un contingente preferencial de 23,300 toneladas métricas para el grano proveniente de Estados Unidos, pero impone la fuerte barrera económica mencionada para cualquier volumen adicional, impidiendo así una apertura descontrolada del mercado local.
Defensa del sector agropecuario y estabilidad social
La gestión gubernamental justifica estas acciones bajo la premisa de que una producción nacional estable es vital para asegurar el abastecimiento de la población dominicana. Según el decreto, permitir una afectación al sector arrocero tendría repercusiones económicas y sociales de gran alcance, afectando directamente a las 21 provincias donde se desarrolla este cultivo.
El presidente Abinader ha sido enfático en su compromiso con el sector, señalando en su rendición de cuentas que cumplió con su promesa de proteger a los productores frente a la libre importación contemplada en el DR-CAFTA. Además, el mandatario ha subrayado que el fortalecimiento de la agropecuaria ha sido un factor determinante para el control de la inflación en el país.
Cifras de producción y contexto comercial
Los datos oficiales respaldan la importancia de este sector; en 2024, la producción nacional alcanzó los 14.2 millones de quintales, una cifra que supera el promedio de 12.9 millones registrado entre los años 2016 y 2020. Asimismo, el ministro de Agricultura, Francisco Oliverio Espaillat, reportó en abril pasado que el país contaba con una reserva de más de cinco millones de quintales almacenados, sin contar la cosecha vigente.
A pesar de que el cronograma del DR-CAFTA preveía que desde enero de 2025 el arroz estadounidense ingresara sin restricciones, el Gobierno dominicano ha optado por mantener su política de protección. Esta decisión ha convertido al comercio de arroz en uno de los puntos de fricción más delicados en la relación comercial actual entre República Dominicana y Estados Unidos, ante la posibilidad de que se impongan medidas comerciales de respuesta por parte de la nación norteamericana.

