Hay casas que aguantan siglos esperando su turno. Casa Aybar esperó el suyo y esta semana lo recibió: RD$102,288,093 para devolverle la piel, los huesos y el pulso.
La intervención no es cosmética. Se trabajará en fachadas, cubiertas, pisos, puertas, ventanas y elementos arquitectónicos, se corregirán humedades y filtraciones, y se reforzarán muros deteriorados. Cuando termine, el inmueble abrirá como oficina institucional y como espacio cultural y turístico, con boletería, información al visitante, exposiciones temporales, baños públicos y cafetería. La calle Las Atarazanas, que lo abraza, también será reparada.
Pero la historia de Casa Aybar solo se entiende dentro de una historia mayor. La Ciudad Colonial lleva varios años convertida en un taller a cielo abierto. En julio pasado el Ministerio de Turismo entregó la restauración de la infraestructura del Museo Alcázar de Colón y dejó iniciado el nuevo proyecto de alumbrado público del centro histórico. Antes vinieron la restauración de fachadas patrimoniales, la reconstrucción de calles como Hostos, Colón y el Callejón de Regina, y el programa de rehabilitación urbana que se ejecuta con el Banco Interamericano de Desarrollo por US$90 millones.
El termómetro son los visitantes. El ministro David Collado afirmó que hoy el 13 por ciento de los turistas que llegan al país pasa por la zona, frente al 8 por ciento que él mismo reportaba a inicios de 2025. Y el país entero acompaña esa curva: 2025 cerró con más de 11.7 millones de visitantes internacionales, diciembre de ese año superó por primera vez los 900 mil turistas por vía aérea y, entre enero y julio de 2026, llegaron 7,700,118 visitantes, la cifra más alta registrada para ese período.
Detrás de esos números hay ladrillos. Solo en 2025 la cartera reportó la entrega de más de 30 obras y una inversión superior a los RD$2,000 millones, además de la incorporación de la Ciudad Colonial a la Red Iberoamericana de Destinos Turísticos Inteligentes.
La Casa Aybar es, entonces, otra pieza de un rompecabezas que la ciudad venía armando de espaldas al olvido. Y cuando esté lista, no será un edificio restaurado: será una calle entera que vuelve a caminarse distinto.

