El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, lanzó un llamado para disminuir la distancia que separa a las potencias del fútbol de las naciones con menos recursos, buscando asegurar que más selecciones tengan las herramientas y el acceso necesario para competir internacionalmente. El dirigente suizo realizó estas declaraciones tras sostener un encuentro en República Dominicana con delegados de la Unión de Fútbol del Caribe (CFU), parte de la Concacaf, donde manifestó su satisfacción por el respaldo obtenido.
Esta postura de Infantino surge en un momento de alta tensión debido al proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE), una propuesta que busca vender un 20 por ciento de los derechos comerciales de torneos clave, como el Mundial y el nuevo Mundial de Clubes, a inversionistas privados. Ante esto, el mandatario de la FIFA defendió la necesidad de atraer capital para potenciar a las 211 federaciones que integran el organismo, asegurando que cualquier decisión se tomará de forma democrática a través de los órganos correspondientes y las federaciones miembros.
Tensión entre la FIFA y la UEFA
La situación política en el fútbol mundial se ha complicado con la postura de Aleksander Ceferin, presidente de la UEFA, quien pidió abiertamente la renuncia de Infantino al considerar que el líder de la FIFA ha perdido el apoyo de la comunidad futbolística. Aunque Ceferin descartó que buscará la presidencia de la FIFA para enfocarse en el organismo europeo, criticó duramente la falta de transparencia en los planes de financiamiento privado, calificando la medida como “peor incluso que la Superliga”.
La UEFA ha retirado su apoyo a la gestión de Infantino, motivada por la intención de meter capital privado en las competencias y por mantener un boicot a diversos eventos. Ceferin también expresó su descontento al enterarse por la prensa sobre el “Premio de la Paz” que la FIFA entregó al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y señaló que el dirigente suizo debería considerar dimitir si reconoce que ya no cuenta con la confianza de jugadores, entrenadores y aficionados.
Leyendas del fútbol exigen cambios estructurales
La presión sobre la directiva de la FIFA no solo viene de las instituciones, sino también de figuras históricas del deporte. Exjugadores de la talla de Didier Drogba, Emmanuel Petit, Bixente Lizarazu y Robert Pires, se unieron en una protesta colectiva para exigir una nueva forma de administrar el fútbol mundial.
A través de una carta compartida en redes sociales, estas leyendas denunciaron que se están tomando decisiones de gran impacto sin consultar a los protagonistas del juego ni a la afición. El grupo de exjugadores busca que se implemente un cambio en la estructura de la FIFA que permita que tanto los jugadores como los seguidores tengan una voz directa en la gestión del deporte, advirtiendo que no se quedarán callados ante las decisiones que afecten su futuro.

