Un reciente estudio de alcance internacional sugiere que la esperanza debe ser integrada de manera formal en los cuidados paliativos. La propuesta busca que este sentimiento se utilice como una capacidad real para mantener el sentido de vida, la dignidad y la autonomía de los pacientes que enfrentan enfermedades graves.
La investigación, publicada en la revista Frontiers in Psychology, plantea que la esperanza en este contexto no debe confundirse con la promesa de una cura, sino entenderse como un acompañamiento que ayuda a la persona a centrarse en su bienestar, sus vínculos afectivos y su capacidad de tomar decisiones.
Colaboración académica y enfoque ético
El trabajo es el resultado de una colaboración entre la European University of Rome, la Sant’Anna School of Advanced Studies de Pisa y la Universidad Francisco de Vitoria. Este esfuerzo conjunto conecta la ética de las virtudes con la psicología positiva para ofrecer una visión de la esperanza como una forma de apoyo humano concreto.
Según Elena Ricci, investigadora de la European University of Rome y de la Sant’Anna School of Advanced Studies, el concepto no busca ignorar la realidad de la enfermedad, sino encontrar objetivos alcanzables dentro de ella:
“En una enfermedad grave, la esperanza no consiste en apartar la mirada de la realidad. Consiste en encontrar metas posibles dentro de ella”
Por su parte, Verónica Fernández-Espinosa, directora del Centro de Educación en Virtudes y Valores de la UFV, destaca que este enfoque requiere de honestidad y prudencia:
“La esperanza es acompañar con verdad, prudencia y presencia”
Aplicación práctica en el personal sanitario
El estudio advierte que una esperanza sin realismo puede ser perjudicial, ya que podría generar falsas expectativas y dañar la confianza entre el paciente, su familia y el equipo médico. Por ello, se propone que los profesionales de la salud —médicos, enfermeras, psicólogos y trabajadores sociales— sean capacitados para integrar esta visión en las consultas y planes de cuidado.
La meta es que el personal sanitario aprenda a identificar qué es lo que el paciente aún desea preservar, ya sea una conversación, una despedida o una rutina diaria. Al respecto, la investigadora Claudia Navarini señala que
“La esperanza sostiene la dignidad cuando la autonomía se vuelve más frágil”
Finalmente, las autoras aclaran que se trata de una propuesta teórica y recomiendan realizar futuros ensayos clínicos para medir el impacto real de estas intervenciones en el bienestar de los pacientes y la resiliencia de sus cuidadores.

