El gobierno de Nepal ha solicitado formalmente apoyo técnico a la comunidad internacional tras sufrir una catástrofe sin precedentes provocada por inundaciones y avalanchas derivadas del colapso de un glaciar. El desastre, que ha dejado un saldo de al menos 633 fallecidos y cerca de 3,000 personas desaparecidas entre Nepal y la región del Tíbet en China, ha forzado la suspensión de las labores de rescate este sábado debido a las condiciones climáticas adversas.
Las autoridades nepalíes estiman que los costos para la reconstrucción del país oscilarán entre los 4,000 y 5,000 millones de dólares, una cifra que representa casi el 10% de su Producto Interno Bruto (PIB). Ante la falta de recursos especializados, el ministro de Relaciones Exteriores, Shisir Khanal, ha pedido maquinaria de perforación para rescates subterráneos, expertos en gestión de cadáveres y equipos para pruebas genéticas.
Crisis sanitaria y gestión de víctimas
La magnitud del desastre, que afectó distritos como Rasuwa, Nuwakot y Chitwan, ha provocado el colapso de las instalaciones sanitarias debido a la llegada de cuerpos en estado de descomposición. Para mitigar riesgos biológicos y posibles epidemias, se ha ordenado la inhumación inmediata de los restos. Los equipos forenses están trabajando en la extracción de muestras de ADN y huellas dactilares para identificar a las víctimas no reclamadas.
Como parte de las medidas de identificación, la Policía de Nepal implementó un catálogo digital mediante códigos QR en redes sociales, permitiendo que los familiares busquen información sobre los desaparecidos a través de fotos de rasgos físicos y vestimenta. En cuanto a extranjeros, la Junta de Turismo de Nepal informó que dos ciudadanos españoles han sido localizados con vida, aunque todavía se encuentran incomunicados en zonas de difícil acceso.
Impacto en la infraestructura y economía
Las operaciones de emergencia se concentran actualmente en la cuenca del río Trishuli, donde más de 930 trabajadores de proyectos hidroeléctricos permanecen incomunicados. El Ejército y la Policía trabajan en el desescombro de la entrada al túnel de la central Trishuli 3 ‘A’, donde se sospecha que hay cientos de personas atrapadas. Este sector es vital para el país, ya que genera más del 12% de la electricidad nacional.
Desde el ámbito económico, el ministro de Finanzas, Swarnim Wagle, señaló que, aunque el impacto es severo para un país que depende del turismo, las remesas y la energía, el daño total debería ser menor al causado por el terremoto de 2015. Por otro lado, se reportó una disminución en el riesgo de desbordamiento de un lago fronterizo entre el Tíbet y Nepal, según confirmaron autoridades chinas tras analizar imágenes satelitales.

