Las refinerías de Estados Unidos reportaron ganancias extraordinarias de US$12,600 millones durante el segundo trimestre, un hecho que está generando una fuerte presión sobre los costos de los combustibles en la República Dominicana. Este fenómeno ocurre en un entorno de alta tensión geopolítica, donde la reciente escalada de conflictos entre Washington y Teherán amenaza con disparar aún más los precios de los derivados del petróleo para los países que dependen de la importación.
La situación se complica debido a que los márgenes de refinación en las empresas estadounidenses se han expandido de forma inusual. Este aumento en los beneficios corporativos coincide con un encarecimiento global del crudo, afectando directamente a las economías que no procesan su propio combustible, como es el caso dominicano.
Intervención de la Casa Blanca ante márgenes atípicos
Tras analizar los balances presentados ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC), la Casa Blanca decidió convocar este martes 1 de septiembre a los directivos de compañías como Chevron, Valero Energy, Marathon Petroleum, PBF Energy y Delek. El objetivo de este encuentro es cuestionar las estructuras de precios que estas empresas están aplicando en medio de la crisis internacional.
Mientras los mercados energéticos lidian con la inestabilidad, los países importadores terminan absorbiendo el impacto de los incrementos en los costos de los productos refinados.
Vulnerabilidad dominicana y crisis en Medio Oriente
La República Dominicana se encuentra en una posición vulnerable, ya que depende casi totalmente de la importación de productos como gasolina, gasoil, combustible de aviación y gas licuado de petróleo, los cuales provienen principalmente del Golfo de Estados Unidos. Esta dependencia hace que el país sea extremadamente sensible a la volatilidad de los precios internacionales.
El panorama se ha oscurecido tras los ataques en la isla de Larak y la respuesta de Irán en Jordania, lo que ha reducido drásticamente el tránsito en el Estrecho de Ormuz. Según estimaciones de Goldman Sachs, la salida de entre 7 y 8 millones de barriles diarios del mercado global ha elevado las cotizaciones; actualmente, el petróleo Brent ronda los US$91.19 y el WTI los US$86.27 por barril.
Impacto en el bolsillo y las finanzas del Estado
El encarecimiento de la energía no solo afecta a los consumidores, sino que golpea las finanzas públicas dominicanas. Para evitar que los precios suban de golpe y proteger la canasta básica, el Gobierno ha tenido que destinar más de RD$28,000 millones en subsidios en lo que va de 2026.
Este gasto masivo para mantener los precios congelados está presionando el presupuesto estatal, desviando fondos que originalmente estaban destinados a otros sectores, como la ejecución de proyectos de infraestructura y gasto de capital.
En resumen, el país enfrenta un escenario de doble presión: el aumento del costo del crudo y el encarecimiento de los productos ya refinados, lo que podría terminar elevando los costos de transporte, producción y distribución de bienes en todo el territorio nacional.

