El salami, elemento esencial en los desayunos de las familias en la República Dominicana, tiene sus raíces en un proceso de supervivencia y adaptación que comenzó en la zona de Sosúa en 1938. Aunque hoy se consume de forma cotidiana, frecuentemente acompañado de mangú, este embutido posee un trasfondo histórico ligado a la evolución de la gastronomía local.
Orígenes históricos
La presencia de este producto en la dieta nacional no es casualidad, sino el resultado de un proceso que se remonta a casi un siglo atrás. Lo que actualmente se reconoce como parte de la identidad culinaria dominicana, inició como una respuesta de adaptación en el territorio de Sosúa durante la década de 1930.
