La directora de origen dominicano Rebeca Huntt ha vuelto a brillar en el escenario internacional tras presentar su segundo largometraje, Rapinoe, en el Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF). Este nuevo proyecto, un documental sobre la figura del deporte y el activismo Megan Rapinoe, logró un hito importante al ser adquirido por HBO para su transmisión en Norteamérica justo después de su estreno mundial.
El regreso de Huntt al festival canadiense marca un salto enorme en su carrera. Mientras que su primera película, Beba, fue un trabajo íntimo y personal, este nuevo documental la posiciona ante audiencias masivas gracias al acuerdo con la plataforma de streaming. El estreno de Rapinoe fue tan relevante que sirvió como la pieza de apertura de TIFF Docs, la sección dedicada a los documentales del evento.
De la historia familiar al mundo del deporte
La trayectoria de la cineasta está profundamente ligada a su herencia. Hija de un dominicano nacido en San Pedro de Macorís y una madre venezolana, Huntt ha utilizado sus raíces para explorar temas de identidad y raza. En su debut, Beba, la directora profundizó en las vivencias de su padre, quien vivió la violencia política de 1965 en la República Dominicana antes de emigrar a Nueva York.
Esa capacidad para mirar más allá de la superficie es lo que la llevó a trabajar con Megan Rapinoe. A diferencia de un reportaje deportivo común, Huntt busca entender la psicología de la atleta detrás de la celebridad y el activismo político, analizando cómo se construye una identidad cuando el mundo entero te tiene bajo la lupa.
Un ascenso imparable en el cine
El éxito de Huntt no es casualidad. Su primer trabajo, rodado en 16 mm, recorrió festivales de la talla de Berlín y Tribeca, además de recibir una nominación al Independent Spirit Award. Ahora, con Rapinoe, la directora demuestra que puede pasar de la exploración de su propio trauma generacional a retratar a una de las figuras más influyentes del deporte estadounidense.
Para la comunidad dominicana y la diáspora, el crecimiento de Huntt representa un orgullo, pues su cine conecta la historia de las plantaciones azucareras de San Pedro de Macorís con la escena cinematográfica global más exigente.
