Tanto en la República Dominicana como en los Estados Unidos se vive un periodo de intensas escaramuzas políticas de cara a sus respectivos procesos electorales. Mientras en suelo dominicano los partidos avanzan en la definición de sus candidatos, en el escenario estadounidense la administración de Donald Trump enfrenta un panorama de incertidumbre ante las elecciones de medio término que podrían cambiar el rumbo de su gestión.
Movimientos en el escenario político dominicano
En la República Dominicana, la carrera por las nominaciones presidenciales ha tomado un ritmo acelerado. Los líderes de campaña y las estructuras de los partidos políticos están trabajando en la integración de sus cuadros dirigentes. En este contexto, se observan cambios significativos en las lealtades partidarias, como el desplazamiento de sectores anteriormente hipolitistas hacia el bloque de David Collado.
Dentro del Partido Revolucionario Dominicano (PRM), se están delineando las posturas internas en una organización que es presidida por el actual mandatario, Luis Abinader. Se anticipa que el presidente tome una posición definida en la próxima contienda, aunque el momento exacto para ello sigue siendo incierto. Por otro lado, en la oposición, la relación con la embajada de los Estados Unidos ha cobrado relevancia, ya que contar con el aval de la delegación diplomática es visto como un factor de peso para la percepción de los votantes, considerando el fuerte vínculo de las familias dominicanas con los residentes en el extranjero.
En cuanto a la Fuerza del Pueblo, Leonel Fernández mantiene una presencia activa en Estados Unidos para fortalecer el apoyo de sus simpatizantes. Aunque su candidatura presidencial se perfila con fuerza, en el seno de su organización todavía existen voces que sugieren la posibilidad de una candidatura encabezada por el senador Omar Fernández.
Incertidumbre en las elecciones de medio término en EE. UU.
En los Estados Unidos, el panorama político se encuentra marcado por las elecciones de noviembre, donde se renovarán 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 del Senado, además de definirse la gestión de 36 gobernadores. La administración de Donald Trump atraviesa un momento crítico, con niveles de aprobación que no superan el 35 por ciento y una desaprobación que sobrepasa el 60 por ciento.
Dentro del Partido Republicano existen cuestionamientos internos hacia la figura de Trump, llegando al punto de que algunos seguidores han optado por borrar sus muestras de apoyo en redes sociales debido a una percepción negativa de su liderazgo. Ante este escenario, se especula que el presidente podría verse obligado a gobernar mediante decretos si no logra resultados en las urnas, mientras que el debate sobre un posible juicio político continúa vigente.
En la otra acera, los demócratas buscan consolidar una candidatura competitiva frente a posibles figuras republicanas como J. D. Vance o Marco Rubio. La contienda interna demócrata podría polarizarse entre nombres como Kamala Harris y la representante Alexandria Ocasio-Cortez, quien ha postergado su decisión sobre aspiraciones futuras para después de los comicios de noviembre.

