La selección de fútbol de Haití se impuso con un contundente marcador de 4-1 ante la República Dominicana durante el “derbi de La Española”, un encuentro que tuvo lugar el pasado jueves en el Estadio Olímpico Félix Sánchez de Santo Domingo. A pesar de la histórica rivalidad y las tensiones migratorias entre ambas naciones, el evento deportivo se desarrolló en un entorno de celebración, contando con un despliegue policial preventivo para garantizar el orden.
El encuentro, que se produjo tras un periodo de 13 años sin enfrentamientos directos entre ambos países, congregó a cerca de 25,000 espectadores. La mayoría de los asistentes fueron aficionados haitianos e inmigrantes que se desplazaron para apoyar a su equipo, los denominados “Brigadiers”. Durante la jornada, se registraron intentos de ingreso forzado por parte de grupos de seguidores antes del inicio del partido, los cuales fueron controlados por las autoridades locales sin que se reportaran incidentes mayores de violencia.
Contexto migratorio y seguridad en la frontera
El evento deportivo ocurre en un marco de complejidad política y social en la región. La administración del presidente Luis Abinader ha mantenido una postura firme respecto al control migratorio, incluyendo la construcción de un muro fronterizo y operativos para la regularización de personas indocumentadas. Según datos oficiales, entre enero y agosto de 2026 se han registrado las expulsiones de más de 265,000 ciudadanos haitianos del territorio dominicano.
En cuanto a la situación de Haití, el país enfrenta una crisis de seguridad profunda debido al control de bandas criminales, situación que ha llevado al Consejo de Seguridad de la ONU a extender por seis meses el mandato de la fuerza internacional desplegada en dicho territorio. En medio de este panorama, Haití se encamina hacia sus próximos procesos electorales y un referéndum constitucional previstos para diciembre.
Voces de la afición tras el encuentro
Los asistentes destacaron el valor del deporte como un espacio de convivencia. Gorky Lluberes, un ingeniero dominicano de 37 años, comentó sobre el ambiente vivido:
“Hay muchas personas que se toman la cuestión haitiana y la migración como algo personal, pero yo siempre he compartido con nuestros hermanos haitianos”
, añadiendo que, pese a los roces en las entradas, la experiencia fue positiva.
Por su parte, los seguidores haitianos residentes en la República Dominicana vieron en la victoria un motivo de orgullo nacional frente a la crisis que atraviesa su país. Kerry Dulysse, ingeniero de 25 años, señaló:
“Es un día especial para el fútbol. Es un orgullo. La situación en Haití es complicada, pero nosotros estamos muy orgullosos, porque el país y la selección marcan la diferencia y nos dan alegría”
. Asimismo, Bill Perly Dulysse, también ingeniero, expresó su gusto por ver que ambos países pueden generar momentos positivos a través del deporte.

