El presidente de la República Dominicana, Luis Abinader, concluyó una significativa gira por Europa que combinó importantes logros en la agenda diplomática con una profunda expresión de su fe católica. Durante su paso por Italia y la República Checa, el mandatario no solo consolidó relaciones institucionales de alto nivel, sino que también compartió un momento de recogimiento espiritual en la Santa Sede, lo que proyectó una imagen de cercanía y valores ante la comunidad internacional y el pueblo dominicano.
Logros diplomáticos y reconocimientos internacionales
A pesar de que la agenda oficial en Roma sufrió cambios debido a una cirugía pulmonar que afectó al papa León XIV, la gestión del presidente Abinader obtuvo resultados técnicos de gran relevancia. En el marco del Foro Mundial de la Alimentación de la FAO, la República Dominicana fue distinguida con una prestigiosa medalla agrícola, un reconocimiento que celebra el éxito del país al mantener los índices de subalimentación por debajo del 2.5%.
La gira también incluyó encuentros estratégicos en Italia con el presidente Sergio Mattarella y la primera ministra Giorgia Meloni, con el objetivo de robustecer la cooperación económica entre ambas naciones. Además, su asistencia al Foro 2000 en Praga permitió posicionar a la República Dominicana como un modelo de estabilidad democrática dentro de la región de Europa Central.
Un acto de devoción en el Vaticano
Ante la imposibilidad de sostener la audiencia privada con el pontífice, el presidente Abinader y la primera dama, Raquel Arbaje, realizaron un acto de oración pública en los Jardines Vaticanos. Frente a la imagen de la Virgen de la Altagracia, el mandatario elevó una plegaria por la salud del papa, la paz en las familias y la protección de la nación dominicana.
Durante su oración, el jefe de Estado pidió específicamente
“sabiduría para gobernar, rectitud en las decisiones y un corazón atento a los más pequeños”
Equilibrio religioso y gestión nacional
Este gesto de fe se produce en un contexto donde la administración actual ha mantenido un equilibrio institucional entre las distintas confesiones religiosas del país. Si bien el gobierno respeta los lazos históricos con la Iglesia Católica bajo el Concordato de 1954, también ha fomentado un clima de respeto y apoyo hacia las comunidades evangélicas y protestantes, fortaleciendo la convivencia en una sociedad plural.

