Un operativo de la Guardia Costera de Estados Unidos terminó con la repatriación de 63 migrantes hacia la República Dominicana, luego de que interceptaran una embarcación con exceso de pasajeros en el Canal de la Mona. El hallazgo ocurrió en aguas situadas al noroeste de Aguadilla, en una zona conocida por los peligros que enfrentan quienes intentan viajar de forma irregular entre Puerto Rico y territorio dominicano.
La detección de la nave fue posible gracias a una aeronave que localizó el bote a unos 130 kilómetros de la costa de Aguadilla. Tras recibir la señal, el buque Winslow Griesser se desplazó al punto para realizar la intervención. Según los informes, el bote, que tiene una longitud de nueve metros, navegaba con una cantidad de personas que superaba por mucho su capacidad permitida, lo que representaba un peligro inminente en mar abierto.
Detalles de los pasajeros y detenidos
De los 66 pasajeros que fueron subidos a la embarcación de los guardacostas, 59 se identificaron como dominicanos (55 hombres y 4 mujeres), mientras que los otros 7 eran de nacionalidad haitiana (6 hombres y 1 mujer). El proceso de devolución se concretó en medio del mar, donde la tripulación estadounidense entregó a 63 de ellos a dos naves de la Armada de la República Dominicana.
Sin embargo, el grupo no regresó completo. Tres pasajeros quedaron retenidos bajo custodia federal de los Estados Unidos, ya que las autoridades investigan su posible participación en un intento de reingreso ilegal al país. Hasta el momento, no se han revelado los nombres de estas personas ni se sabe si tienen antecedentes de deportación o si forman parte de redes de tráfico de personas.
Riesgos constantes en la ruta marítima
Este incidente se suma a una serie de eventos peligrosos en la misma zona. Hace apenas unas semanas, a finales de septiembre, una embarcación con 64 personas volcó cerca de la isla de Mona tras una pelea a bordo que involucró machetes. En ese suceso, se rescató a 49 personas, pero tres dominicanos perdieron la vida y otros doce seguían desaparecidos.
Debido a la frecuencia de estos viajes clandestinos, las autoridades mantienen una vigilancia constante, tanto por aire como por mar, en el Canal de la Mona para intentar frenar estas operaciones de tráfico marítimo.

