El Gobierno de la República Dominicana ha reforzado sus medidas de seguridad en la zona limítrofe tras identificar los puntos donde operan las bandas armadas que dominan diversas regiones de Haití. El objetivo de esta acción es prevenir cualquier intento de acercamiento de estos grupos violentos hacia el territorio dominicano, ante el complejo panorama de inseguridad que atraviesa el país vecino.
El presidente Luis Abinader fue enfático al declarar que las autoridades no permitirán que los integrantes de estas organizaciones se establezcan o se aproximen a menos de 20 kilómetros de la frontera. Para garantizar este control, el mandatario confirmó que la zona cuenta con su máximo nivel de protección, utilizando un despliegue integral que combina tropas, vehículos blindados, aeronaves y el uso de drones para una vigilancia constante.
Monitoreo y labores de inteligencia
Por su parte, el ministro de Defensa, teniente general Carlos Antonio Fernández Onofre, detalló que las fuerzas armadas mantienen bajo seguimiento las áreas de influencia de los grupos armados en Haití. Explicó que este monitoreo es parte de las tareas de inteligencia y prevención que ejecuta el Estado dominicano para anticiparse a posibles amenazas.
El ministro también recordó que, aunque estos grupos controlan rutas estratégicas hacia Puerto Príncipe, hasta el momento no se han detectado movimientos que indiquen un desplazamiento directo hacia la línea fronteriza. No obstante, la vigilancia se mantiene estricta para evitar que la expansión de estas bandas afecte la tranquilidad de las comunidades dominicanas en la frontera.
Cooperación internacional y seguridad nacional
En el marco de las estrategias de seguridad, el presidente Abinader mencionó la relación de cooperación que mantiene con el gobierno de El Salvador, liderado por Nayib Bukele. Esta colaboración se enfoca en el intercambio de inteligencia, apoyo logístico y asistencia en salud, especialmente en lo relacionado con la lucha contra las pandillas, siempre priorizando la seguridad del territorio dominicano.
Finalmente, la administración dominicana ha reiterado que la crisis de seguridad en Haití es un problema que demanda una intervención efectiva de la comunidad internacional. El Gobierno ha insistido en que se requiere pasar de las declaraciones a la acción para recuperar el orden institucional en el país vecino y evitar que el deterioro de su seguridad nacional represente un riesgo mayor para la República Dominicana.

