Al finalizar las operaciones comerciales de este 29 de octubre, la moneda estadounidense se ubicó en los 60,36 pesos dominicanos. Esta cifra refleja un incremento del 0,43% respecto al cierre previo, cuando el valor se situaba en 60,1 pesos dominicanos.
A pesar de este ligero aumento reciente, el dólar ha mostrado un comportamiento descendente en periodos más amplios, con una caída del 1,19% durante la última semana y una reducción interanual del 3,73%. No obstante, el mercado presenta una volatilidad del 18,96%, nivel que supera la referencia del 15,47%, lo que denota cierta inestabilidad en el intercambio de divisas.
Proyecciones de crecimiento y estabilidad para 2026
De cara al año 2026, las expectativas para la República Dominicana son optimistas. Según un reporte de la firma UBS Financial Services, se prevé que el crecimiento real del Producto Interno Bruto (PIB) se acelere hasta alcanzar el 4%. Este avance estaría sustentado en un entorno internacional más favorable y en la reducción de las tasas de interés, lo que impulsaría la inversión y la demanda interna.
El informe de la entidad financiera subraya que la estabilidad política y las políticas orientadas al mercado serán pilares fundamentales para mantener el dinamismo de la economía nacional. Asimismo, se espera que la recuperación del sector turístico se vea beneficiada por un escenario externo más estable.
Gestión fiscal y comportamiento del tipo de cambio
En cuanto al manejo de las finanzas públicas, el gobierno dominicano mantiene una postura activa. Tras la aprobación de un presupuesto suplementario que incrementó el gasto de capital en un 0,4% del PIB para 2025, el Ministerio de Hacienda proyecta para 2026 un déficit fiscal global de 3,2% del PIB y un superávit primario de 0,5%.
Sobre la evolución de la moneda, el Banco Central de la República Dominicana estima que el tipo de cambio podría llegar a los 66,35 pesos en septiembre de 2026, con una tendencia de depreciación que podría alcanzar los 69,15 pesos un año después. Este comportamiento dependerá de las decisiones de política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos y del Banco Central local, además de la demanda de divisas para importaciones.
Finalmente, el análisis de UBS indica que la inversión extranjera directa se mantendrá en un rango de entre el 3,5% y el 4,0% del PIB, con sectores como el turismo, la energía y el inmobiliario como motores principales. Aunque se advierten riesgos climáticos y de gobernabilidad propios de mercados emergentes, la visión general sobre los indicadores del país para 2026 se mantiene positiva.

