Estados Unidos lanzó ataques aéreos contra objetivos iraníes en Oriente Medio, en respuesta al cierre del estrecho de Ormuz anunciado por Teherán «hasta nuevo aviso». La acción militar estadounidense, confirmada por el Pentágono, busca restablecer la libre navegación en una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo, por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo global.
El estrecho de Ormuz, ubicado entre Irán y Omán, conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y el océano Índico. Su bloqueo, ordenado por el régimen iraní, representa una amenaza directa al suministro energético mundial y ha provocado un alza inmediata en los precios del crudo. La administración estadounidense calificó la medida como «un acto de agresión inaceptable» y advirtió que no permitirá interrupciones en el comercio internacional.
Reacción de la comunidad internacional
Varios países aliados de Washington han expresado su respaldo a la operación militar, mientras que Rusia y China instaron a la moderación y pidieron una solución diplomática. La Organización de las Naciones Unidas convocó una sesión de emergencia para abordar la escalada, que amenaza con desestabilizar aún más una región ya marcada por décadas de conflictos.
Hasta el momento, Irán no ha emitido una declaración oficial sobre los bombardeos, aunque fuentes cercanas al régimen indican que podrían responder con ataques a bases estadounidenses en Irak y Siria. La tensión en Oriente Medio vuelve a ser el centro de atención global, mientras los mercados financieros reaccionan con volatilidad ante el temor a una interrupción prolongada del suministro de petróleo.
