La economía de la República Dominicana demostró una notable solidez al registrar un crecimiento del 5.6 % en su Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) durante el mes de septiembre, según los datos más recientes del Banco Central de la República Dominicana (BCRD). Este desempeño se suma a un avance acumulado del 4.6 % en lo que va del año, consolidando una trayectoria que supera las expectativas internacionales y el promedio de expansión de América Latina.
El dinamismo del país se refleja en que el crecimiento acumulado de enero a septiembre se alinea con las proyecciones macroeconómicas de cierre de año, situándose por encima del 2.4 % que estima el Fondo Monetario Internacional (FMI) para la región latinoamericana. De mantenerse esta tendencia, el país confirmaría su posición como uno de los motores económicos más estables de la zona, solo por detrás de Guyana y Panamá.
Impulsores del crecimiento sectorial
El motor de la actividad económica ha sido diverso, destacando la inversión interna y el sector externo. En el ámbito del turismo, el rubro de hoteles, bares y restaurantes alcanzó un crecimiento del 5.6 % en el acumulado anual, con un repunte significativo en septiembre del 7.4 %. Asimismo, el flujo de visitantes a través de los aeropuertos sumó 7.1 millones de personas en los primeros nueve meses, lo que representa un incremento del 8.7 %.
A nivel interno, la construcción y la minería han sido pilares fundamentales. Durante el mes de septiembre, la construcción registró un salto del 18.0 %, mientras que la explotación de minas y canteras avanzó un 17.9 %. Otros sectores con aportes relevantes incluyen los servicios financieros, la enseñanza y el transporte, los cuales han mantenido un ritmo de expansión constante durante el periodo analizado.
Perspectivas internacionales y retos futuros
Organismos de prestigio mundial como la CEPAL, el Banco Mundial y el FMI coinciden en las proyecciones positivas para el país, estimando que la expansión económica para este año se ubicará entre el 4.4 % y el 4.7 %. El FMI incluso elevó sus pronósticos previos, que situaban el crecimiento en un 3.7 %, reconociendo la capacidad de la economía dominicana para navegar en un entorno de inestabilidad global causado por conflictos internacionales y choques energéticos.
A pesar de estos logros, el reporte también señala la importancia de gestionar los desafíos inflacionarios derivados del contexto energético mundial y la necesidad de diversificar los mercados comerciales para no depender exclusivamente de la relación con Estados Unidos. Expertos también subrayan la importancia de avanzar hacia una transformación fiscal que garantice la sostenibilidad y el fortalecimiento del gasto social a largo plazo.

