El expresidente Leonel Fernández, quien gobernó la República Dominicana por primera vez el 16 de agosto de 1996 con solo 42 años, se presenta hoy, a sus 72 años, como un aspirante a la Presidencia con el respaldo de una extensa carrera política. Su experiencia al frente del Estado es vista por sus partidarios como la principal garantía para liderar un nuevo período de gobierno.
A nivel global, la edad no ha sido un obstáculo para figuras como Joe Biden y Donald Trump, ambos mayores de 75 años al asumir la presidencia de Estados Unidos. En ese contexto, Fernández busca capitalizar su paso por tres administraciones y doce años en el poder, destacando logros como la modernización institucional, la transformación del transporte masivo y la promoción de la Constitución de 2010.
Experiencia como carta de presentación
El exmandatario ha basado su campaña en la capacidad demostrada durante crisis como la bancaria de 2003-2004 y la financiera internacional de 2008, episodios que sus seguidores consideran prueba de su temple para manejar situaciones complejas. Además, su gestión impulsó la digitalización de procesos públicos y la mejora de la infraestructura vial del país.
Para sus adeptos, un eventual regreso al Palacio Nacional representaría una reivindicación política, mientras que sus críticos lo interpretan como un intento de prolongar su influencia en el poder. La República Dominicana, según el análisis, se encamina hacia una revisión profunda de las finanzas públicas para lograr un equilibrio entre ingresos y gastos, en busca de un modelo de desarrollo sostenible.
Relevo generacional y nuevos liderazgos
El presidente Luis Abinader marcó un relevo generacional al ser el primer mandatario nacido después de la Guerra de Abril de 1965, abriendo espacios a nuevas figuras. No obstante, en el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) se observa un resurgir con candidatos que apelan a la experiencia de gobierno bajo el lema de que “con el PLD se vivía mejor”.
Leonel Fernández, por su parte, combina su trayectoria con el liderazgo emergente de su hijo, Omar Fernández, quien cada vez tiene mayor presencia en actos públicos y se perfila como una figura clave dentro de la Fuerza del Pueblo. A pesar de los aires de renovación, el expresidente destaca por su manejo de crisis y su capacidad para conectar con el electorado que valora la estabilidad.
El mayor reto para Fernández será conectar con las nuevas generaciones y ofrecer respuestas convincentes a sus inquietudes, aspiraciones y demandas. Su trayectoria ya ha sido puesta a prueba, pero deberá demostrar que puede reinventarse y dejar un legado significativo para el país.

