La participación de las mujeres en la política de América Latina ha mostrado un crecimiento importante, alcanzando cerca del 37% de los escaños parlamentarios en la región. Sin embargo, este avance plantea un debate sobre si se está logrando una distribución real del poder o si la presencia femenina se limita a ocupar espacios dentro de estructuras diseñadas tradicionalmente por hombres.
En la República Dominicana, esta situación se evidencia en los resultados de los comicios de 2024. Mientras que en la Cámara de Diputados la representación femenina subió de 53 a 70 integrantes (36.8%), en el Senado la presencia de mujeres fue significativamente menor, con solo cuatro representantes de un total de 32, lo que equivale a apenas un 12.5%.
Obstáculos para el ejercicio del poder
Aunque la ley dominicana exige que las candidaturas para diputaciones, regidurías y vocalías mantengan una proporción de género de entre el 40% y el 60%, el cumplimiento matemático no asegura el acceso a puestos de influencia. El Tribunal Constitucional ha señalado que las mujeres deben ser ubicadas en posiciones que sean verdaderamente competitivas para que su presencia tenga un impacto real.
Las dificultades para las candidatas comienzan mucho antes de las elecciones, manifestándose en la selección de nombres dentro de los partidos, el acceso limitado a recursos económicos y la distribución de las postulaciones en el territorio. Además, las mujeres suelen enfrentar mayores cargas de responsabilidad familiar y menores redes de financiamiento en comparación con sus homólogos varones.
Violencia digital y propuestas de mejora
Un reto emergente es la violencia política digital, donde las mujeres son atacadas por su apariencia, maternidad o vida privada, en lugar de ser cuestionadas por sus ideas. Según la CEPAL, este tipo de violencia de género mediada por la tecnología daña la democracia. Aunque nueve países latinoamericanos ya tienen leyes contra esto, la República Dominicana aún tiene el reto de crear mecanismos para denunciar y sancionar estos ataques.
Para avanzar hacia una igualdad sustantiva, se plantea la necesidad de implementar medidas como:
- Transparentar el financiamiento de las campañas según el sexo de los candidatos.
- Establecer incentivos para los partidos que promuevan mujeres en puestos de dirección y candidaturas competitivas.
- Crear escuelas de liderazgo para mujeres jóvenes y dirigentes comunitarias.
- Garantizar mecanismos eficaces contra la violencia política de género.
El compromiso regional, bajo el marco del Compromiso de Tlatelolco aprobado en 2025, busca acelerar la igualdad en la región. Para la República Dominicana, el objetivo no debe ser solo cumplir con porcentajes, sino asegurar que las mujeres participen activamente en las decisiones económicas, sociales e institucionales del país.

