La llegada de Víctor “Ito” Bisonó al Ministerio de Relaciones Exteriores marca una evolución en la estrategia diplomática de la República Dominicana, orientándose hacia un modelo que prioriza la conexión entre la política exterior y el dinamismo económico. Este cambio de gestión, que sucede al trabajo institucional realizado por Roberto Álvarez durante los últimos seis años, busca adaptar la presencia del país en el escenario global a las nuevas exigencias de comercio, tecnología y geopolítica mundial.
El contexto económico dominicano respalda esta transición. Según datos del Banco Central, durante el año 2025 el país recibió US$5,032.8 millones en inversión extranjera directa, mientras que el ingreso total por divisas —proveniente de exportaciones, remesas, turismo e inversión— alcanzó los US$47,291.5 millones. En este panorama, la relación con Estados Unidos es vital, registrando un intercambio comercial de bienes y servicios de aproximadamente US$34,200 millones en el mismo periodo.
Oportunidades en tecnología y logística
La nueva gestión busca capitalizar ventajas estratégicas como el nearshoring y el aprovechamiento del CAFTA-DR. Aunque el país posee una ubicación privilegiada, informes del BID han señalado la necesidad de cerrar brechas en áreas como la automatización, el transporte intermodal y la capacitación de mano de obra para fortalecer la cadena de suministro. De igual forma, se vislumbra la oportunidad del “twinshoring”, siempre que se mejore la infraestructura y la coordinación de las instituciones.
En el ámbito tecnológico, la diplomacia económica juega un rol clave para consolidar proyectos de gran envergadura, tales como el Centro de Excelencia en Inteligencia Artificial con NVIDIA y el puerto internacional de intercambio digital con Google, cuya fase inicial supera los US$500 millones. Estas iniciativas requieren de una gestión que brinde seguridad jurídica y conectividad para atraer el capital necesario.
Un perfil político para la gestión internacional
A diferencia de su antecesor, Roberto Álvarez, cuya trayectoria se centró en el derecho internacional y los derechos humanos, Bisonó aporta una experiencia marcada por la política, el Congreso y la gestión económica. Su paso por el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes sugiere un enfoque orientado a la simplificación de procesos y la transparencia, elementos que podrían trasladarse al MIREX para agilizar las relaciones internacionales.
Tras su juramentación el pasado 17 de agosto, el nuevo canciller ha iniciado una agenda de alto nivel, reuniéndose con la embajadora de Estados Unidos, Leah Francis Campos, y manteniendo conversaciones con el secretario de Estado, Marco Rubio, sobre temas de inversión y sectores estratégicos. El reto principal para esta administración será asegurar que la agilidad política de su liderazgo se traduzca en una fortaleza institucional duradera que convierta la cercanía internacional en oportunidades reales de desarrollo para la nación.

