El comercio en la República Dominicana está experimentando una transformación profunda debido a la rápida expansión de grandes establecimientos de capital chino. Estos negocios, que operan bajo un modelo de importación y venta a gran escala, han dejado de concentrarse únicamente en la zona metropolitana de Santo Domingo para establecerse con fuerza en el Cibao, la región Este, el Sur y la zona fronteriza, ofreciendo una variedad de productos y precios que representan un reto para los comerciantes locales.
Este fenómeno se caracteriza por la apertura de locales de dimensiones masivas, como el Macorisano Gran Mall en San Francisco de Macorís, que cuenta con unos 23,000 metros cuadrados, o El Exitazo en La Vega, con casi 16,000 metros cuadrados. Estas superficies permiten centralizar en un solo lugar rubros tan diversos como ferretería, hogar, ropa, tecnología y electrodomésticos, atrayendo a consumidores que anteriormente debían trasladarse a la capital para encontrar este tipo de surtido.
Estrategias de crecimiento y logística
La estrategia de estos inversionistas consiste en identificar zonas donde el comercio dominicano tiene presencia para establecer megatiendas en las proximidades. El modelo de negocio aprovecha la infraestructura vial y portuaria del país para facilitar la distribución nacional. Además, la escala de sus operaciones les permite reducir costos unitarios mediante compras masivas y el uso de redes empresariales que comparten proveedores, financiamiento y logística.
La flexibilidad es otro factor clave en su modelo. Muchas de estas estructuras son construcciones metálicas ligeras que permiten una rápida ejecución y adaptación de los espacios según la demanda de cada localidad, pudiendo cambiar su enfoque comercial o incluso su nombre con facilidad.
Impacto en la competencia y el mercado local
La llegada de estas grandes superficies ha generado una presión significativa sobre los negocios dominicanos de pequeña y mediana escala, quienes enfrentan dificultades para igualar los precios bajos y la amplitud de inventario. Un ejemplo de esta brecha de costos es el hallazgo de productos básicos con diferencias de precio de hasta un 75% en comparación con los comercios tradicionales.
En diversas regiones, el impacto es evidente:
- Santiago: Se estima que el 30% de los edificios en la zona del Centro Histórico han sido ocupados por negocios de capital chino.
- Puerto Plata: Se reporta la existencia de más de 12 establecimientos de este tipo, lo que genera preocupación por la competencia simultánea en múltiples sectores.
- Barahona: La presencia de tiendas como Super Comodín ha convertido a la ciudad en un centro de destino comercial para otras provincias del sur.
Desafíos regulatorios y de ordenamiento
Ante este crecimiento acelerado, las autoridades y gremios han señalado la necesidad de un control estricto. El viceministro de Ordenamiento Territorial, Domingo Matías, subrayó que el uso del suelo debe regirse por normas técnicas sin distinción de la nacionalidad de los propietarios, resaltando que el Estado debe equilibrar la protección al inversionista nacional con la apertura a la inversión extranjera.
Por su parte, representantes de cámaras de comercio han manifestado que la inquietud principal no radica en la procedencia de los capitales, sino en garantizar que todos los actores cumplan con las normativas vigentes para evitar la competencia desleal frente a quienes sí asumen todos los costos regulatorios del país.

