Los mercados internacionales de petróleo registraron una baja en sus precios durante la última semana, impulsados por la incertidumbre sobre la política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos y los movimientos estratégicos en el Estrecho de Ormuz. Mientras los operadores analizan las posibles decisiones de la Fed para combatir la inflación, la situación geopolítica en Medio Oriente y el nuevo acercamiento energético de la administración Trump hacia Venezuela añaden complejidad al panorama global de los hidrocarburos.
En el cierre de operaciones del viernes, los futuros del crudo Brent se situaron en 89.31 dólares por barril, lo que representa una caída de 39 centavos (0.43%). Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI) finalizó en 83.40 dólares, con un descenso de 13 centavos (0.16%). En el acumulado semanal, el Brent perdió un 4.36% de su valor, mientras que el WTI retrocedió un 4.20%.
Impacto de la política monetaria y conflictos en Medio Oriente
La posible subida de las tasas de interés en Estados Unidos, sugerida por las declaraciones de Kevin Warsh, presidente de la Reserva Federal, ha generado presión a la baja en los precios. Según el analista Phil Flynn, las expectativas de ajustes para frenar la inflación han influido directamente en el comportamiento de los mercados. Al mismo tiempo, los ataques de Ucrania contra refinerías rusas han mantenido la volatilidad en los productos globales.
La tensión en el Estrecho de Ormuz, punto crítico por donde circula el 20% de la producción mundial de petróleo, sigue siendo un factor de riesgo. A pesar de los esfuerzos de mediación para normalizar el tráfico tras seis meses de conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, el flujo de crudo se mantiene irregular. El analista Janiv Shah, de Rystad, señaló que el mercado ha reaccionado a la aparición de nuevos corredores marítimos y a las acciones de remoción de minas por parte de Estados Unidos.
En este contexto de tensión, fuerzas estadounidenses ejecutaron un ataque con drones contra la isla iraní de Larak, destruyendo plataformas de lanzamiento de cohetes cargados con minas marinas. Esta acción responde a las advertencias del presidente Donald Trump sobre la protección de las rutas de navegación internacional.
Estrategia energética de Estados Unidos en Venezuela
En un movimiento clave para la seguridad energética de Washington, el presidente Donald Trump anunció un acuerdo para tomar el control de una parte significativa de las reservas petroleras de Venezuela. La iniciativa busca que empresas estadounidenses reactiven la industria energética venezolana mediante una asociación que otorgaría a Estados Unidos una participación mayoritaria del 55% en una nueva empresa conjunta con un operador privado local.
Este acuerdo, que contempla una concesión por 100 años, permitiría el control de aproximadamente 65,000 millones de barriles de las reservas probadas de Venezuela. Para Estados Unidos, este movimiento es vital para diversificar sus fuentes de crudo pesado, esencial para sus refinerías, y para fortalecer su reserva estratégica de petróleo, la cual ha alcanzado niveles mínimos desde 1982.
Expertos como Andy Lipow sugieren que este marco jurídico podría incentivar la inversión de grandes petroleras al ofrecer mayor seguridad operativa. No obstante, se reconoce que la recuperación total de la producción venezolana requerirá inversiones masivas y enfrentará desafíos de infraestructura derivados de años de mala gestión gubernamental.
Crisis humanitaria y económica en Irán
Mientras los mercados se ajustan, la población en Irán enfrenta una crisis severa debido al bloqueo naval estadounidense. El control sobre el golfo Pérsico ha afectado más del 80% de las importaciones y exportaciones no petroleras del país, disparando la inflación de alimentos hasta un 128%.
Los ciudadanos reportan un desabastecimiento de productos básicos y medicamentos críticos, sumado a un aumento drástico en los costos de transporte y mantenimiento. Los comerciantes y trabajadores en ciudades como Teherán advierten que la presión económica y la falta de suministros están llevando a la sociedad al límite, lo que podría derivar en nuevas protestas sociales ante la imposibilidad de cubrir necesidades básicas como el pan y la medicina.

