Con 80 años de edad y siete décadas dedicadas por completo al diamante, Sergio “Kalimán” Robles se mantiene como una de las figuras más imponentes en la historia del béisbol mexicano. El exreceptor, originario de Magdalena de Kino, Sonora, no solo dejó una huella imborrable con los Naranjeros de Hermosillo, donde conquistó cinco títulos de la Liga Mexicana del Pacífico (LMP), sino que hoy se dedica a moldear el talento de las nuevas promesas del deporte.
Durante sus 19 temporadas con la escuadra sonorense, Robles fue pieza fundamental en eras doradas, compartiendo vestidor con leyendas como Héctor Espino y Celerino Sánchez. Su palmarés incluye los campeonatos de la LMP en las temporadas 1970-71, 1974-75, 1975-76, 1979-80 y 1981-82, consolidándose como un referente defensivo y de liderazgo en el campo.
El mito del ‘Bazooka’ en el Caribe
Uno de los capítulos más memorables de su carrera ocurrió en la Serie del Caribe de 1976, celebrada en Santo Domingo, República Dominicana. Fue en territorio dominicano donde su brazo potente le valió el apodo de “Bazooka”, tras demostrar su capacidad para frenar robos de base con una precisión quirúrgica. Un momento icónico fue su duelo contra el jardinero Miguel Diloné, donde su lectura del juego permitió neutralizar al experimentado jugador dominicano ante la mirada de miles de aficionados locales.
“La prensa decía: ‘Vamos a ver si es Bazooka aquí’. Porque a Miguelito Diloné no lo había sacado ningún catcher en la temporada, pero yo ya lo conocía allá en Estados Unidos y cuando llegó a primera lo estuve checando para pedir un pitch out”
Ese desempeño fue clave para que su equipo se alzara con el campeonato caribeño ese año, reafirmando su estatus de ídolo internacional.
De las Grandes Ligas a la formación de talento
La trayectoria de Robles también lo llevó a la máxima categoría del béisbol. Tras ser firmado por los Dodgers de Los Ángeles en 1968, debutó en las Grandes Ligas con los Orioles de Baltimore en 1972. Durante su paso por el profesionalismo, enfrentó retos significativos, incluyendo el racismo que imperaba en la época, algo que relató con la madurez de quien abrió camino para otros peloteros mexicanos.
“Había mucho racismo, batallábamos mucho con los mánagers. Les abrí el camino a muchos, siempre con disciplina. Y siempre respeté a la afición, dando el cien por ciento. Y si me daban un golpe seguía cachando, hasta después me ponían hielo”
Tras su retiro, el integrante del Salón de la Fama del Béisbol de México (2006) no se alejó del juego. Actualmente, desempeña el rol de director deportivo en la Academia de Béisbol Hermosillo, donde supervisa a cerca de 200 alumnos. Su enfoque principal es la disciplina y la preparación mental, asegurándose de que los jóvenes entiendan la exigencia que implica el profesionalismo.
Robles, quien ha sido responsable de descubrir y enviar a prospectos clave hacia México, continúa trabajando para que el legado de los grandes jugadores no se pierda, insistiendo en que la entrega y el corazón deben ser la base de cualquier deportista que vista una camiseta profesional.

