La relación diplomática entre la República Dominicana y Nicaragua ha sufrido un golpe significativo tras la decisión del Gobierno de Daniel Ortega de clausurar su embajada en Santo Domingo. Este movimiento ocurre en un contexto de crecientes diferencias entre ambas naciones, lo que ha puesto a prueba los vínculos que han unido a ambos países por más de siete décadas.
El Ministerio de Relaciones Exteriores (Mirex) confirmó que ha tomado conocimiento de la medida nicaragüense. Cabe recordar que, desde el pasado 23 de julio, la República Dominicana ya había llamado a consultas a su embajadora en Managua, Acsamary Guzmán Nina, dejando la representación dominicana bajo la gestión de un encargado de negocios interino.
Estado de la sede y situación del inmueble
La evidencia física del cierre se localiza en el Ensanche Julieta, Distrito Nacional, específicamente en la calle Bohechio número 6. La propiedad que anteriormente servía como sede de la misión nicaragüense ya se encuentra disponible para arrendamiento por un monto de US$2,950 mensuales.
Durante una inspección en el lugar, se constató que un ciudadano de nacionalidad haitiana reside actualmente en la vivienda, aunque no brindó detalles sobre cómo obtuvo la ocupación del inmueble. Vecinos de la zona comentaron que los avisos de alquiler aparecieron en la propiedad hace aproximadamente diez días.
Origen del conflicto diplomático
El deterioro de la convivencia entre ambos gobiernos se desencadenó cuando la administración dominicana cuestionó las posturas de Daniel Ortega sobre el proceso electoral en su país. El presidente Luis Abinader ha sido enfático al defender la democracia, señalando que “el país mantendría su defensa del derecho de los pueblos de América a elegir libremente a sus autoridades”.
Desde la crisis política que atravesó Nicaragua en 2018, la República Dominicana ha mantenido una postura firme en el respaldo a las resoluciones internacionales que defienden los derechos humanos y la institucionalidad democrática en territorio nicaragüense.
Perspectivas de la relación bilateral
A pesar de la salida de la delegación nicaragüense, no se ha producido una ruptura formal de relaciones. La República Dominicana mantiene su misión en Managua para asegurar la continuidad de los canales oficiales y la asistencia a sus ciudadanos. No obstante, el panorama plantea diversas posibilidades para la gestión gubernamental, que van desde la reducción de funciones de su propia misión hasta, en un caso extremo de mayor hostilidad, la suspensión total de los vínculos diplomáticos.

