A pesar de que la economía de la República Dominicana registró un incremento del 4.5 % entre enero y julio de 2026, existe una marcada desconexión entre las cifras oficiales de crecimiento y la realidad financiera de los hogares dominicanos. Aunque sectores como el turismo, la construcción, las zonas francas y los servicios financieros impulsan la actividad nacional, el aumento en la producción de bienes y servicios no se traduce automáticamente en un incremento del poder de compra para la población.
La inflación, que alcanzó un 5.13 % en agosto en comparación con el año anterior, continúa presionando el presupuesto familiar. Aunque se reporte una desaceleración en el ritmo de la inflación, esto no implica una reducción en los costos de productos esenciales como alimentos, medicamentos o transporte, sino simplemente que los precios suben a un ritmo más lento.
Impacto del costo de vida y el crédito
El panorama financiero se complica para las familias debido a la combinación de precios elevados y el costo del financiamiento. En agosto, la tasa activa promedio de la banca múltiple se situó en torno al 14.08 %, lo que encarece los préstamos personales, de vehículos y de negocios, comprometiendo una parte significativa de los ingresos futuros de los ciudadanos.
A esto se suma la carga que representa la vivienda, dado que el 42.5 % de los hogares en el país vive bajo la modalidad de alquiler, cifra que sube al 46 % en las zonas urbanas. Esto obliga a las familias a destinar gran parte de su sueldo a cubrir necesidades básicas como electricidad, agua, educación y alimentación, limitando su capacidad de ahorro.
Avances sociales y la importancia de las remesas
En un contexto de progreso, se destaca que la pobreza monetaria descendió del 19.0 % en 2024 al 17.3 % en 2025, lo que refleja una mejora en los ingresos reales de diversos sectores. No obstante, los informes también advierten sobre un ligero incremento en la desigualdad, sugiriendo que los beneficios del crecimiento no se distribuyen de manera uniforme entre todos los estratos sociales.
Otro pilar fundamental para el consumo interno son las remesas, las cuales sumaron US$7,316.4 millones entre enero y julio de 2026. Estos fondos, provenientes principalmente de dominicanos en el exterior, son vitales para sostener la alimentación, la salud y la vivienda de miles de familias en el territorio nacional.
El reto para el desarrollo del país reside en lograr que el dinamismo económico observado en las estadísticas se traslade efectivamente al bienestar cotidiano de los ciudadanos, mediante salarios más competitivos y servicios que fortalezcan la estabilidad del hogar.
