El director de Programación Financiera y Estudios Económicos del Ministerio de Educación, David Lapaix, presentó un análisis crítico sobre la viabilidad de sustituir a los maestros por inteligencia artificial (IA) en la República Dominicana. El experto señaló que la propuesta de usar IA como reemplazo del cuerpo docente carece de un respaldo empírico sólido, especialmente tras revisar los datos del programa piloto realizado en El Salvador.
Desafíos en el aprendizaje y ejecución presupuestaria
Lapaix reconoció que existe un diagnóstico acertado sobre el estancamiento educativo en el país, evidenciado por los resultados de PISA 2025, donde República Dominicana mostró un desempeño significativamente inferior al promedio de la OCDE en matemáticas, lectura y ciencias. Sin embargo, aclaró que el problema no radica en una mala gestión de los fondos, ya que el Ministerio de Educación (MINERD) ha ejecutado el 97.77% de su presupuesto, una eficiencia comparable a la de países desarrollados.
El análisis detalla que la dificultad principal es la estructura del gasto. El presupuesto se ha vuelto rígido, destinando el 66.04% a remuneraciones y pensiones, lo que ha provocado que la inversión en infraestructura y obras haya caído drásticamente, pasando de representar el 10.14% del gasto en años anteriores a solo un 2.60% en el periodo más reciente.
Limitaciones de la inteligencia artificial como sustituto
Respecto a la idea de utilizar la IA para suplir la falta de maestros de “calidad asiática”, el especialista advirtió que los resultados obtenidos en el experimento de El Salvador no son extrapolables al sistema nacional. Explicó que dicho piloto se aplicó en escuelas que se inscribieron voluntariamente, lo que sesga los resultados y no permite concluir que la tecnología sea un sustituto viable a gran escala.
Lapaix subrayó que la evidencia científica sugiere que la inteligencia artificial funciona mejor como un complemento pedagógico que como un reemplazo. Citando estudios internacionales, indicó que la IA requiere de una supervisión docente activa para evitar que pueda perjudicar el aprendizaje o generar dependencia cognitiva en los estudiantes.
Finalmente, el experto concluyó que el reto de la política pública dominicana no consiste en elegir entre “maestros o IA”, sino en encontrar la manera de combinar ambas herramientas mediante una inversión estratégica y un diseño pedagógico riguroso que responda a las necesidades reales de las aulas.
