El presidente de la República, Luis Abinader, realizó un traslado temporal de la residencia oficial del Ejecutivo desde Santo Domingo hacia Santiago de los Caballeros, una acción que busca integrar una perspectiva de desarrollo más amplia para todo el país. Durante este periodo, la agenda de trabajo del mandatario se desarrolló desde la ciudad de Santiago, manteniendo la operatividad normal de los ministerios en sus sedes habituales.
Esta práctica de descentralización simbólica y administrativa permite que la gestión gubernamental no se limite únicamente a la capital, sino que pueda observar de cerca las dinámicas de la agroindustria, la movilidad, la salud regional y el potencial de las universidades en el Cibao. El movimiento también facilita una conexión más directa con el Noroeste y la zona de la costa atlántica, promoviendo una visión de nación más integrada.
Un modelo de gestión con arraigo histórico
La importancia de mirar hacia el interior del país tiene raíces profundas en la historia dominicana. Santiago de los Caballeros ha desempeñado roles cruciales en momentos decisivos, como cuando la Constitución de Moca de 1858 la estableció como capital, o durante la Guerra de la Restauración, donde fue el centro político y militar para recuperar la soberanía nacional.
El ejercicio de gobernar desde las regiones busca reconciliar la fuerza de una capital moderna con la vitalidad de las provincias. Se trata de una estrategia que no pretende dispersar la burocracia, sino permitir que el Gobierno escuche y decida periódicamente desde distintos puntos del territorio, asegurando que la distancia con Santo Domingo no se traduzca en una falta de oportunidades para los ciudadanos.
Conectividad y nuevas fronteras económicas
La transformación de la geografía económica dominicana, impulsada por la inversión en infraestructura, respalda esta visión de descentralización. El desarrollo de aeropuertos internacionales en Santiago, Puerto Plata, La Romana y Samaná, junto con proyectos portuarios estratégicos en Manzanillo y Cabo Rojo en Pedernales, está creando nuevas puertas hacia el comercio mundial.
Estas obras actúan como conectores que permiten que la producción regional se inserte en cadenas logísticas globales. Al fortalecer los puertos y aeropuertos en las provincias, el país se consolida como un centro logístico clave para el Caribe y Centroamérica, permitiendo que regiones como el Noroeste o el Sur se proyecten directamente hacia mercados internacionales sin depender exclusivamente de la centralidad de la capital.
Esta dinámica de presencia territorial ya ha sido parte de la gestión actual, con la realización de Consejos de Ministros en diversas provincias desde el año 2020, buscando que cada región participe activamente en la construcción del futuro nacional.

